La esperanza de una paz duradera en Alepo y en Siria

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“La entrada a Alepo es impresionante. Los daños de guerra son visibles para todos. Todos los días continúan los bombardeos. La ciudad está dividida en zonas controladas por el gobierno y los distritos de la ciudad en manos de los insurgentes (muchos más que en Damasco); la guerra se hace todos los días. Muchas personas han huido, y lo mismo han hecho los cristianos. Todo está bloqueado a nivel de trabajo, hasta hace unos meses la ciudad estaba completamente rodeada por los rebeldes. No tienen agua, y tienen electricidad solamente por unas horas al día”, de esta manera informaba en marzo de 2015, durante una visita realizada a nombre del Rector Mayor.

Por P. Stefano Martoglio, Consejero para la Región Salesiana Mediterránea

“En este contexto – escribía – el heroísmo de la gente y de los hermanos, el quedarse y llevar una vida normal, es lo más difícil en un estado de guerra. Nuestra casa está en una zona bastante segura, al menos por estos momentos; pero hemos llorado en tiempos pasados a nuestros muertos”.

En los últimos años la guerra ha continuado y en Alepo la situación ha empeorado. Alepo se ha convertido en el epicentro de la guerra. Todos sabemos de estas noticias, pero la información que recibimos no siempre es completa y transparente.

Hay dos tareas que nos piden a todos nosotros: la oración en primer lugar. La oración está en el corazón de Dios y permite que no nos olvidemos, mirando hacia arriba, alzando la mirada a Dios. La oración es el regalo de nuestra proximidad a los que viven y trabajan, a los hermanos, a la familia salesiana, a todas las personas de todas las religiones. ¿Por qué es importante la oración? Para no olvidarnos de Dios y no habituarnos a la violencia. Oremos por la paz, no solo en Alepo, sino en toda Siria. Imploraremos paz y diálogo entre las personas que están luchando: sea a Dios en el cielo, como en la tierra, entre los líderes de los bandos contrarios; con el fin de mover a la compasión por tanto sufrimiento de un pueblo muy probado.

La segunda tarea que les confío es informarse, con atención y documentándose, sin conformarnos con las noticias superficiales, luego; dar a conocer esta realidad entre la gente, en nuestras familias, en la Familia Salesiana. No hablar de esta situación, no compartirla, es hacer como si esta realidad no existiese, habituándonos a ella. Dios nos libre de esta terrible posiblidad.

Fuente: InfoANS

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