Pedagogía del sueño de los nueve años

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Don Bosco se valió de muchas formas para comunicarse, evangelizar y llegar a más jóvenes. Una de ellas fue compartir sus sueños, que aún hoy tienen gran llegada en el Oratorio Salesiano.

Muchos han sido los estudiosos e historiadores que han hablado de la influencia de los sueños de Don Bosco en su pedagogía. Uno de ellos es Don Braido, quien se fija más en el contenido que en las metodologías. Él buscó un equilibrio entre el realismo y el carácter extraordinario de los relatos, concluyendo que a través de ellos “Don Bosco quería hacer llegar enseñanzas morales”.

No es un secreto que el sueño de los nueve años marcó una ruta en el descubrimiento de su vocación y en su trabajo apostólico. De hecho, es una de las primeras historias en ser contadas cuando se ingresa a una presencia salesiana. Sin embargo, más allá de un sueño revelador, hay un contexto que es necesario tener en cuenta.

El contexto político-social en el que se encontraba la familia Bosco, entre 1815 y 1825, era de mucha incertidumbre. Italia comenzaba su proceso de unificación y el único sustento era el trabajo en el campo para los que vivían en las fronteras. Se ven inmersos en las consecuencias de la Revolución Francesa, tiempo en el que Juanito tiene este sueño.

Análisis

Los estudiosos de la salesianidad coinciden en que este sueño sucede alrededor de la Fiesta de la Anunciación de la Virgen María y de la Fiesta de San Pedro, rango de tiempo que oscila entre marzo y julio. Además, se suma el Jubileo propuesto para ese año por el Papa León XII, por lo cual se asume que el pequeño Juanito cargaba muchos sentimientos consigo.

No hay que olvidar que Mamá Margarita fue la encargada de educar y fortalecer los valores cristianos en su familia. Por ende, Juan, desde muy temprana edad, había desarrollado una fe acérrima en Jesús y la Buena Madre María. Es por esto que acontecimientos tan importantes para la Iglesia despertaban en él especial interés, sobre todo porque tendría la oportunidad de escuchar los sermones en los cuales se da a conocer al obispo como el Buen Pastor.

Ante un posible llamado vocacional que Dios le realiza en el sueño, la reacción de Juan es inmediata: “Soy un pobre muchacho”. Existe entonces un reto que lo hace reaccionar: “Un gran número de muchachos, que estaban riéndose, jugando, pero muchos blasfemaban”.

Conforme con el relato del sueño, Juan entra en esa muchedumbre y utiliza la fuerza para hacerles cambiar de opinión. El P. Fernando Peraza, en su libro “Conociendo a Don Bosco”, relaciona este acontecimiento con una situación vivida por Don Bosco como estudiante en Chieri, cuando defendía con golpes a su amigo Luis Comollo de las burlas de sus compañeros y éste le detenía diciendo: “Amigo mío, me espanta tu fuerza; créeme que Dios no te la ha dado para acabar con los demás”.

Don Braido, en su libro ‘Prevenir, no reprimir’, asegura que la frase “no con golpes, sino con la mansedumbre deberás ganarte a estos, tus hijos” marcaría un antes y un después en la forma de trabajar con los jóvenes, la cual se llamaría posteriormente ‘Sistema Preventivo Salesiano’.

Luego de aquella noche, Juan comenta emocionado a su familia lo que ha soñado. Sin embargo, todos, menos su madre, ofrecieron interpretaciones que subestimaban su sentido, aceptando la opinión de su abuela: “No debes hacer caso a los sueños”. Pero de su mente nunca se borró. Sería solo hasta 1846, cuando el padre Cafasso le aconsejaría darles crédito a sus sueños, que Don Bosco lo comprende como parte de un plan divino en beneficio de las almas.

Este sería el primer hito de estudio de la pedagogía educativa salesiana, según el salesiano Rodolfo Fierro Torres, autor del libro ‘El sistema educativo de Don Bosco en las pedagogía general y especial’.

“A su tiempo lo comprenderás todo”

Fue la frase final que le dijo la Buena Madre en el sueño. A los nueve años quizá no tenía mucho sentido, pero conforme iba creciendo y aprendiendo, notaba que su vida giraba en torno al servicio a la comunidad. Luego se dio cuenta de que los lobos de su sueño serían los jóvenes, sobre todo la más pobres, tal como lo consagra el proyecto de vida de los salesianos sobre su vocación, que “está marcada por un don especial de Dios que hace preferir a los jóvenes”.

Siendo un sacerdote recién ordenado, su primer apostolado fue en la cárcel, realidad que provoca en Don Bosco la idea y necesidad de evitar que ellos llegaran allí. “Prevenir antes de cometer el mal”, su mayor preocupación para el bienestar de los jóvenes. Así toma un significado profundo su sacerdocio.

La experiencia fundante del Sistema Preventivo se sustenta en la interacción con el joven. No obstante, su eficacia comienza a tomar forma en el momento en que funda la Sociedad de San Francisco de Sales con los mismos muchachos de su oratorio.

El sueño se repite en Juan cuando tiene las edades de 11, 16, 19, 21, 30, 31 y 72 años, datos proporcionados en las Memorias Biográficas y en las Memorias del Oratorio, según la traducción de Juan Bautista Lemoyne.

Con el paso de los años se constataría que este fue el primero de los 159 sueños proféticos que San Juan Bosco tuvo a lo largo de su vida, marcando el inicio de la obra salesiana. Como lo expresa el P. Eliécer Sálesman en el libro “Los sueños de San Juan Bosco”: “Toda su vida la empleó en transformar jóvenes difíciles como fieras, en buenos cristianos como mansos corderos”. Todo con la ayuda maternal de María Auxiliadora.

Para el santo de la juventud, venerar a María, la Buena Madre, era ser fiel a su vocación de educador de jóvenes. No se contenta con nutrir para ella una devoción filial, sino que este afecto lo lleva a hacer de Ella la inspiradora, la guía, la maestra y una presencia viva que alienta su obra educativa hasta el día de hoy.

A los 72 años, durante la celebración de la eucaristía en la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, Don Bosco tiene una revelación en la que recuerda aquel sueño. Ahí comprende la misión y el llamado a transformar aquellos “lobos en mansos corderos”, junto con la frase final: “A su tiempo lo comprenderás todo”.

Por Gustavo Cano, periodista

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