Editorial 200

Boletín-9

Estimados miembros de la Familia Salesiana: El Boletín Salesiano es una creación original de Don Bosco, fundada por él en agosto de 1877. Él mismo preparó el primer número e, incluso, cuando se lo confió a otros, siempre lo siguió personalmente en términos de diseño y contenido. Don Bosco fue un comunicador nato, pues la evangelización es comunicación, la comunicación de la Buena Nueva de Jesús.

Actualmente el boletín es dirigido a las obras salesianas para difundir los acontecimientos más destacados y del interés de los salesianos, miembros de la Familia Salesiana, las obras misioneras y la comunidad en general. Con la expansión de las obras de Don Bosco en el mundo, especialmente después de su muerte, en 1888, el aumento de las inspectorías (provincias) y la creación de regiones con notables diferencias culturales y lingüísticas, el Boletín Salesiano se diversificó y en la actualidad existe a manera de boletines inspectoriales o regionales. Se publica en 27 idiomas a través de 132 países del mundo. Y hoy nos alegramos de ofrecerles este volumen, que es el número 200 publicado en nuestra inspectoría.

En estos días nos preparamos para celebrar las fiestas de Navidad, una de las fechas más importantes del año, con un hondo sentido religioso y con una rica significación espiritual. Las festividades navideñas se han incorporado como un elemento más de su normal devenir a la vida de la mayoría de los pueblos y naciones, independientemente de su raza, religión y cultura. Aunque, desgraciadamente, esta extensión espacial ha ido acompañada por una creciente pérdida de su sentido y significado. La difusión externa ha tenido como contrapartida un empobrecimiento interno. En muchos lugares ya no se comprende lo que realmente significa la Navidad.

La luz de la Navidad se ve seriamente amenazada por los miasmas de la civilización profana y materialista. Los vientos que dominan en nuestros días no son precisamente propicios para las altas ideas y los nobles sentimientos que evoca, cultiva y promueve la atmósfera sagrada de la Navidad. Todo el esplendoroso contenido de estas fiestas tan entrañables se ve arrollado y aplastado por el peso de la sociedad de masas y el materialismo. El mundo de la actividad comercial, de las compras y las ventas, de la industria de la diversión y el entretenimiento va a acabar barriendo por completo el aire puro y genuino del espíritu navideño si no nos hacemos conscientes del gran valor espiritual, cultural y vital de la Navidad. Tratemos de vivir su verdadero sentido y significado. Y para ello nada mejor que ahondar en la persona de Jesús, el Verbo hecho carne, Dios entre nosotros. ¿Qué significa Él para nosotros? ¿Qué implica que Dios quiera compartir nuestra condición humana? ¿Qué consecuencias nos exige en nuestro cotidiano vivir el nacimiento del Niño-Dios?

Les bendice,

Por, Carlo Lira Airola, Inspector

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