“En la joven Laura Vicuña, el amor a Jesús se hizo cada vez más grande, auténtico y real”


Cientos de personas se congregaron para celebrar un nuevo aniversario de la pascua de la beata salesiana Laura Vicuña, el 22 de enero, en su Santuario dedicado de la comuna de Renca.

Presidió la celebración el Arzobispo de Santiago, Mons. Ricardo Ezzati. Entre los concelebrantes estuvo el P. Inspector Alberto Lorenzelli y el P. Luis Burgos.

En la asamblea hubo una gran presencia de Hijas de María Auxiliadora -animadoras del Santuario- encabezadas por la Provincial Sor Aurelia Rossi.

“Laurita Vicuña, encontró a Jesús, – y en él- el secreto más fecundo de la vida”, señaló mons. Ezzati en su homilía.

“En la joven Laura, el amor a Jesús se hizo cada vez más grande, auténtico y real”, dijo el Arzobispo, quien además resaltó la estrecha relación de Laura -a pesar de su corta edad- con el amor de Dios. “Es ese amor el que es capaz de descubrir que la providencia amorosa de Dios es más grande que cualquier dolor que uno puede encontrar”, afirmó.

“El amor a Dios es lo que llenaba su vida de significado y de belleza, incluso enfrentado la cruz. El amor a Dios es el fundamento de todo amor humano. Donde hay amor a Dios hay capacidad de entrega y sacrificio”, manifestó el Pastor que el próximo 22 de febrero será creado cardenal.

En la misa, participó también un grupo de adolescentes que acostumbra subir al cerro en sus patinetas. Los jóvenes agradecieron y pidieron la intercesión de Laurita Vicuña por uno de sus amigos. Al finalizar, se fotografiaron entusiastas con monseñor Ezzati.

La historia de la beata chilena

Nacida en Santiago, Laura Vicuña pasó su niñez temprana en el sur de Chile. Posteriormente, su madre se trasladó a Argentina, donde la niña inició una estrecha relación con la fe a través de la congregación Hijas de María Auxiliadora.

En esa misma época sufrió la violencia intrafamiliar por parte de la pareja de su mamá quien, además, intentó abusar de ella. Su muerte se produjo a los 12 años, posterior a la promesa de entregar su vida a cambio de la salvación de su madre, quien se encontraba alejada de la fe.

“La cumbre más alta de la experiencia de amor fue la de ofrecer a Dios su propia vida para que la persona que ella más amaba pudiera encontrar el camino a la vida plena. Amó, como Jesús, hasta dar la vida”, expresó el Arzobispo de Santiago durante la homilía.

La causa de beatificación de Laura Vicuña se introdujo en 1982. En 1986, la Iglesia reconoció oficialmente sus virtudes y la declaró venerable. Fue beatificada el 3 de septiembre de 1988 por el Papa Juan Pablo II.

Testimonios:

Hermana Aurelia Rossi, provincial de las Hijas de María Auxiliadora: “Lo más importante es que estamos celebrando a una joven santa que nos invita a todos a la santidad. Sentimos un llamado especial con su testimonio”.

Francia Varas: “Participo porque venimos a pedir por un vecino que está grave, tenemos mucha fe en Laurita”.

Mireya Molina: “Nosotros vivimos cerca, siempre hemos confiado en su intercesión, creemos en su santidad”.

Hermano Oney Amaya, religioso de los Clérigos de la Madre de Dios: “Es un gran testimonio. Nosotros, al igual que ella, debiéramos ofrecer nuestra vida por los demás”.

Fuente: Comunicaciones Iglesia de Santiago – Área de Comunicaciones Salesianos

www.iglesiadesantiago.cl

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