Monseñor Ezzati presidió celebración de Solemnidad de Don Bosco en Santiago

0102_1.jpg“¡Cómo no hacer público, en el día de hoy, el orgullo de sentirnos hijos de este padre; como no agradecer el privilegio de haber sido escogidos para continuar su misión de ‘signos y portadores del amor de Dios a los jóvenes’, con su mismo corazón oratoriano, inquieto y apasionado!” , expresó el Arzobispo de Santiago, Mons. Ricardo Ezzati, en la Eucaristía que presidió en la tarde  del 31 de enero – solemnidad de San Juan Bosco- y que congregó a toda la Familia Salesiana en torno a la figura del Padre y Maestro de los jóvenes.

 

0102_2.jpgLa ceremonia se realizó en el Templo San Juan Bosco de La Cisterna, construido gracias al impulso del entonces sacerdote  P. Raúl Silva Henríquez,sdb,  lugar que ha llegado a ser una tradición en la celebración de esta festividad. Además de Mons. Ezzati, la Eucaristía fue concelebrada por el Obispo de Punta Arenas, Mons. Bernardo Bastres; el Obispo Emérito Mons. Tomás González; el Provincial de los Salesianos P. Leonardo Santibáñez y un centenar de salesianos de las comunidades religiosas de Santiago y Valparaíso.

Un lugar especial ocuparon los salesianos Hugo Strahsburger, de la comunidad de La Serena y Luis Verdecchia de Venezuela, quienes fueron compañeros de noviciado de Mons. Ezzati. Los tres celebraron este 31 de enero, sus 50 años de Vida Religiosa y dieron gracias a Dios por esta bendición en la misma Eucaristía.

Orgullo de ser hijos de Don Bosco

0102_3.jpgEn su homilía, el Arzobispo de Santiago, definió a San Juan Bosco como un educador genial, un emprendedor audaz y un sacerdote santo: “Conmueve profundamente –dijo- contemplar cómo, en todas las latitudes y culturas, la significatividad de su vida, la contemporaneidad de su visión y la fecundidad de su método, se presentan como un patrimonio esperanzador y dinámico, para la vida plena de miles de jóvenes que buscan crecer y ocupar un lugar digno en la familia y en la sociedad”.

“Por eso, desde el Norte Grande y hasta el extremo sur de la Patria, su nombre es bendecido, su figura suscita simpatía y admiración, y en muchos, el propósito de quedarse con él y continuar su obra. Cuantos hijos e hijas de esta tierra chilena no han sido cautivados por él y por su proyecto de vida”. El Arzobispo reafirmó esta aseveración, señalando que dos nombres los abrazan a todos: don Camílo Ortúzar Montt ; primer salesiano chileno, y  el Card. Raúl Silva Henríquez, nombre que fue recibido con cariñosos aplausos.

0102_4.jpgLuego, refiriéndose a la celebración de sus 50 años de consagración en la Congregación Salesiana, Monseñor Ezzati  exclamó: “También para mí y para mis hermanos Hugo y Luis, que hoy recordamos y celebramos nuestros cincuenta años de consagración en la Congregación Salesiana, Don Bosco nos ha sido padre y maestro, guía y amigo, pastor y consejero. Nos ha entusiasmado con el testimonio de su peculiar estilo de vida evangélica, consagrada por el Espíritu en el seguimiento de Jesús y al servicio de los hermanos más necesitados; nos indicó el campo preferencial que Dios asignó a la misión salesiana y nos dio la Maestra que nos formaría para cumplirla; a través de formadores sabios y prudentes, ha ido plasmando en nosotros un corazón de padres, de amigos y de hermanos; nos mostró también la fecundidad del Sistema Preventivo, fundado en la caridad pastoral y en la convicción que en cada joven, aún el más dañado, hay un resorte de bien”.

Finalmente, y a modo personal, el nuevo Arzobispo de Santiago agregó que “ahora como obispo de esta Iglesia, me siento sumamente honrado de acoger como herencia -un inmerecido privilegio- el encargo que Don Bosco confiara a uno de mis predecesores, cuando a los pies de una imagen de María Auxiliadora, de su puño y letra, pidió la protección del Obispo de Santiago, para sus hijos y a sus obras. Lo haré como respuesta a la misión propia del Pastor y, sobre todo, lo haré con el afecto con que un hijo acoge el deseo entrañable de un padre a quien tanto debe. Siguiendo el ejemplo de nuestro hermano, el recordado Card. Raúl Silva Henríquez y de sus inmediatos sucesores, procuraré tener delante de los ojos y sobre todo conservar en el corazón, la encomienda de nuestro padre”.

0102_5.jpgAntes de finalizar la ceremonia, el Inspector Salesiano, P. Leonardo Santibáñez entregó a Mons. Ezzati, al P. Hugo Strahsburger y al P. Luis Verdeccia, un ejemplar especial de las Constituciones Salesianas como recuerdo en la celebración de sus 50 años de vida religiosa. Antes de retirarse, la comunidad reunida en el Templo San Juan Bosco agradeció públicamente al artista Claudio Di Girólamo y a su hijo Roberto, por la restauración de las pinturas que adornan el Templo y la capilla lateral, y que fueron dañadas por el terremoto del 27 de febrero.