La vocación es un diálogo con Dios, no una posesión

El 18º Encuentro de Pastoral Vocacional que concluyó este viernes, contó con la participación del Pbro. Emilio Lavaniegos, quien desarrolló el tema de la dimensión vocacional de la Pastoral Juvenil.

Con el objetivo de proponer y ofrecer elementos teológicos y prácticos para incorporar la dimensión vocacional en los itinerarios de pastoral juvenil, la Comisión Nacional de Pastoral Vocacional, convocó al 18º Encuentro Nacional de Pastoral Vocacional, que se realizó entre el 8 y el 12 de octubre, en la casa de ejercicios Padre Hurtado.

En esta ocasión, fue invitado a participar el sacerdote Emilio Lavaniegos, Operario Diocesano de México, una institución que se dedica a cuidar las vocaciones, como él mismo lo define.

Su tema fue el de la dimensión vocacional de la Pastoral Juvenil. En este sentido, el padre señala que es necesario abrirle los “abanicos vocacionales” a los jóvenes porque es un acto de honestidad con ellos que les permite escoger con libertad.

De ahí la importancia de entender la vocación como “un diálogo permanente con Dios, con la realidad, conmigo mismo, que me lleva a comprometer la vida en una opción determinada. El error es que se habla de tener vocación. Nadie tiene vocación. Yo experimento un camino abierto. Jesús vivió su vocación como una continua aclaración, no como una posesión”, agrega.

En cuanto a los desafíos de la Pastoral Juvenil, en relación a esta dimensión vocacional, el P. Emilio destaca una mejor formación de los agentes vocacionales, afinar el lenguaje con el que se les habla a los jóvenes, asegurar procesos suficientes en maduración que garanticen la perseverancia de los jóvenes. “Simplemente acompañarlos bien, hacer buenos procesos, que garanticen la vida para los muchachos”.

Por todo lo anterior, cuenta que aceptó con mucho gusto la invitación de la Comisión de Pastoral Vocacional y afirma que en la jornada se encontró con personas con excelente disposición. “La gente está muy atenta, trabajando muy bien. Los temas han tenido mucho eco en ellos, (para) reafirmar lo que ya creían, abrir nuevas perspectivas, suscitar otros planteamientos, que hagan su trabajo con seguridad”.

En sus días de visita en Chile, el P.Emilio Lavaniegos también se refirió al trabajo que se realiza para abordar el tema vocacional, partiendo por explicar cómo se entiende la vocación en medio de esta labor.

¿Qué podemos entender por vocación?

En todo el proceso hemos distinguido dos planos: el del chico que tiene inquietud de vida consagrada y del que no tiene inquietud y hay que sembrarle la inquietud. La gracia no está en localizar a los inquietos. Lo importante es sembrar inquietudes a todos. Hay una pastoral vocacional que es abierta a todos.

¿Cómo se trabaja esto?

El tema vocacional es esencial para cualquier muchacho. Un muchacho que se define como católico tiene que responder a la llamada de Dios. Es parte de su vida. Es importante hacerle ver esto. Muchos chicos van atrasando las decisiones porque les falta conocimiento para elegir. Debemos pasar de una pastoral vocacional reclutadora a una pastoral evangelizadora que brinde a todos los jóvenes el evangelio de la vocación.

¿Cómo se avanza en ese cambio de concepto?

Cuesta mucho, es difícil. Hay presiones, a veces por un número de candidatos, hay demasiado trabajo de los sacerdotes. Entonces, a la hora de la verdad, nos cuesta trabajo implementar una pastoral vocacional más abierta. Sin embargo, la mentalidad está.

¿Cómo se trabaja en este sentido, con el formador?

Hay dos agentes vocacionales. Los del primer momento, que son los que dan la catequesis; y los del segundo momento, que son los que acompañan. Pero interesante la integración de los dos. Hay que integrar muy bien ambos para que no haya contradicciones entre una y otra.

¿Cuál es el papel de la familia en este proceso?

Es importantísimo. Es un error partir de la familia como un enemigo del proceso, al contrario, hay que partir como los primeros responsables y los primeros interesados. ¡Y son los primeros interesados! Cuando a los papás les tocan el tema vocacional, lo normal es que se interesen.

Cuando ya hay una opción de vocación, ésta tiene exigencias también…

Muchas. Todo el proceso formativo es muy exigente. Un chico se va a pasar 10 años en el seminario y esto le va a pedir muchísimo. Entonces, es importante presentarle claro el panorama, de que la vocación también implica contradicciones, dificultades, que no es todo sencillo. Porque tampoco para Jesús fue sencillo vivir su vocación. Y sin embargo, merece la pena. Es importante mostrarle la realidad de lo que está eligiendo, no sólo teóricamente, sino prácticamente.

Fuente: Prensa CECh

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