Juan Francisco Lastra: Cantor Social, Embajador de la Paz, Defensor de los Derechos Humanos


Durante casi la totalidad de su vida como estudiante del Liceo Camilo Ortúzar Montt de Macul, Juan Francisco Lastra no lograba desplante en la ejecución de un instrumento musical. Por ese entonces, segunda mitad de la década del 90, se sabía con pocos dedos para el piano;  “no cuadraba en ningún instrumento y me sacaban de todos lados”, recuerda.

En cuarto medio, motivado por su grupo de amigos que dominaban algunos instrumentos y por los discos de su papá, se propuso aprender a tocar la guitarra. Han pasado cerca de 12 años desde ese propósito, tiempo en el que Juan Francisco ha descubierto su vocación por el canto social, trabajo con el que ha dado a luz a decenas de canciones y un disco lanzado en junio del año pasado. Su consolidación como cantor lo ha llevado a múltiples escenarios en todo el país y el extranjero y le ha valido además la obtención de la condecoración como embajador de la paz y defensor de los derechos humanos en Chile, distinción entregada por el Comité de Observadores y Defensores de los Derechos Humanos por el contenido de su trabajo musical. 

Hoy, a los 28 años de edad, Juan Francisco se dedica por completo a la música, logrando vivir de la misma. El 18 de este mes parte a una gira a Cuba y a su regreso le esperan conciertos en el sur de Chile y posiblemente en Uruguay.

Su formación académica y humana la ha hecho en ambientes salesianos. Desde kínder a cuarto medio estudió en el COM, liceo que recuerda, entre otras cosas, por su importante componente cultural en la educación, como es habitual en una casa salesiana. Decidido a dominar la guitarra durante su último año de estudio a final de la década del 90 para intentar expresar algunas cosas, encontró facilidad para este trabajo y se introduce en la obra musical de Violeta Parra, Silvio Rodriguez, Joan Manuel Serrat, Víctor Heredia, Atahualpa Yupanqui, entre otros cantautores. Al cabo de un tiempo de tocar a estos grandes de la Música, decide hacer su aporte con una mirada propia de la realidad, iniciando un proceso de composición.

Ingresa a estudiar Educación Física en la Universidad Católica Silva Henríquez, carrera que concluyó con éxito. Durante su segundo año de estudio, es convidado a participar en el Festival “Víctor Jara” de esta Casa Salesiana de Estudios Superiores, con una pequeña cápsula de tres canciones. Terminó tocando cerca de una hora, con covers de Jara y canciones propias. Se dio cuenta que a través de la Música podía llegar a las personas. “Yo creo que ese es el primer punto a favor que un músico tiene, cuando la gente entrega el reconocimiento de que sí sentimos que transmitiste algo. No todas las personas que pasan por un escenario transmiten algo”, señala.

La experiencia en el escenario motiva y activa en él un fuerte proceso de composición de canciones. Las presentaciones en escenarios también aumentan e ingresa a un colectivo social cuya función principal es apoyar a todos los movimientos sociales que luchasen por la igualdad. Empezó a conocer a otros músicos y continuaron las invitaciones a más escenarios. “De pronto me fui dando cuenta que había gente que me buscaba por correo, por internet, que habían escuchado temas míos. Así me atreví a dar un concierto con otros músicos. Empecé a tener un público más seguidor. Ahí fue cuando en cierto modo comenzó una consolidación del oficio de cantor”.

En junio del año pasado lanzó el disco “Desde mi Calle a la Imaginación”, trabajo que reúne 13 de sus canciones dedicadas a los niños y que desarrolla conceptos como la solidaridad, la movilización frente a las cosas, la convicción, etc. Escuchar el disco aquí

Su trabajo en el canto social lo describe así: “Creo que cada día podemos ser siempre un poco mejor, pero también creo que las cosas no están bien. La sociedad cada día está más egoísta, más individualista, más sectorizada, cada vez más discriminaciones. No es normal que haya más egoísmo, no es normal que haya más consumismo, no es normal que la gente se hacine por llegar a su trabajo… por eso canto yo, por lo que creo que representa a muchos”.

Su condecoración como embajador de la paz y defensor de los derechos humanos en Chile no lo considera como un reconocimiento sino como una responsabilidad. “En mis viajes fuera de Chile me reúno con mucha gente en toda Latinoamérica y de otras partes del mundo que están luchando para que sus sociedades sean más igualitarias. Con esto me puedo acercar y tener mayor acceso a esas agrupaciones y poder informar  de lo que pasa allá y acá y a la vez también denunciar”.

Fuente: Oficina de Información Salesiana – OFISA.

Noticias relacionadas:

{module 98}

{module 67}

{phocagallery view=switchimage|switchheight=200| switchwidth=300|basicimageid=1542} {phocagallery view=category|categoryid=390| limitstart=0|limitcount=4|detail=5|displayname=0| displaydetail=0|displaydownload=0| imageshadow=shadow1|enableswitch=1| highslidedescription=3}