Turismo de otro mundo: Pasajes a la luna

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Viajar más allá de las fronteras terrestres ha sido un anhelo constante de la humanidad. Pruebas de ello son los trabajos emprendidos por Copérnico, Galileo y Newton, en los que se inicia el camino para el viaje lunar. Excursiones que hasta hace muy poco podían ser experimentadas solo a través de la ciencia ficción, hoy ya se han vuelto parte de la realidad. Hablamos del turismo espacial.

A lo largo de toda nuestra historia, los seres humanos nos hemos trasladado en búsqueda de agua, comida y hasta un mejor clima. Hoy, en cambio, viajamos movidos por el sentido de la aventura, el descanso y la curiosidad. Conocer nuevos paisajes siempre es motivante para tomar maletas y emprender rumbo, pero cuando estos se encuentran fuera de la propia atmósfera, hablamos entonces de una revolución.

Experimentar la microgravedad, observar cómo el cielo cambia su tonalidad hacia la oscuridad, mientras que el horizonte terrestre es cada vez más curvo. Una nueva forma de viajar, en la que muchas empresas privadas ya han comenzado a invertir, buscando ser los primeros en ofrecer la más novedosa aventura vacacional.

Posibilidad

Tal vez, la primera imagen que se nos viene a la mente cuando hablamos de conceptos como espacio, nave y turismo es la Tierra vista desde la Luna, contemplándola desde una situación de descanso. Es precisamente esta postal la que podría ser posible en algunos años más.

Visionarios están creando la siguiente generación de vacaciones, que es literalmente de otro mundo. La NASA (Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio, por sus siglas en inglés) confirmó que abrirá la Estación Espacial Internacional para turistas en 2020, lo que permitirá que cualquiera de nosotros pueda tener la posibilidad de ser un astronauta por 30 días. Claro, por un “no” módico precio.

“Si el mercado lo respalda, la agencia puede alojar hasta dos misiones privadas de astronautas de corta duración, por año, en la Estación Espacial Internacional. Estas serán financiadas por el sector privado, vuelos espaciales comerciales dedicados”, señala el sitio oficial de la NASA. Apertura que se da en el marco del viaje que realizarán a la Luna en 2024, que incluirá a la primera mujer en llegar al satélite natural, para lo cual requieren del apoyo de inversionistas.

Cada vez más cerca...

Aunque las agencias espaciales no tengan su base en Chile, sorpresivamente ya algunos compatriotas han tenido la dicha de irse al espacio como turistas, entre los que se cuentan el filántropo y empresario Leonardo Farkas, la conductora de televisión Tonka Tomicic y un penquista que ganó un concurso para un viaje con gravedad cero.

Existe una gran dificultad para que el ciudadano común pueda acceder dado que quienes viajaron tuvieron que pagar varios millones de dólares. Además, se deben hacer pruebas de esfuerzo físico para saber si el organismo está preparado para el viaje.

Pero no hay que desanimarse. El turismo espacial es una actividad incipiente y la tendencia es que, si aumenta la demanda, se abaratarán los costos. Hay varias empresas que tienen en vista este negocio, como por ejemplo Tesla o Virgin Galactic, por mencionar algunas. Esto generará una competencia positiva.

También tenemos la creación de vehículos espaciales tripulados privados, como la SpaceShipOne, primera nave de este tipo. Estas pretenden acercar a las personas comunes y corrientes, como nosotros, al espacio. Es una opción mucho más cercana.

La posibilidad de viajar fuera del globo se viene desarrollando gracias a los avances tecnológicos y a la necesidad de impulsar la carrera espacial de los gobiernos. Es cada vez de mayor interés para los ciudadanos, a pesar de que los vuelos sean excesivamente cortos para el valor de la travesía.

Preparémonos a los nuevos giros que tendrá el turismo dentro de poco. Quizás no logremos vislumbrar en qué nos afectará, pero la verdad es que la tecnología, queramos o no, impacta la forma en cómo vemos el mundo.

“Muchos astronautas dicen que, si pudieran, harían que todo el mundo viera el planeta desde el espacio, porque eso cambiaría la forma en que la gente interactúa en la Tierra y las cosas que valoramos, simplemente porque es una vista espectacular y ver el planeta como planeta resulta transformador”, comenta Beth Moses, la instructora de astronautas de la empresa Virgin Galactic. Quizás haga falta ver nuestro hogar desde afuera para valorarlo.

Por Joaquín Castro, periodista

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