Tormentas solares: ¿Estamos preparados?

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EDICIÓN INTERACTIVA

Destrucción de los sistemas de telecomunicaciones, colapso de la red eléctrica, caída de satélites… De un momento a otro, hemos perdido toda posibilidad de tener contacto con nuestros conocidos a través de medios digitales; internet dejó de funcionar. El zumbido de nuestros dispositivos electrónicos se desvaneció y en su reemplazo hay silencio y oscuridad…

Esta descripción parece de una película o libro de ciencia ficción, pero es una teoría llamada ‘Blackout’ o ‘el Gran Apagón’, un fenómeno hipotético, teorizado por años, que indica el colapso de todo el sistema eléctrico y tecnológico que utilizamos.

Las causas pueden ser variadas, pero la idea del ‘Blackout’ resuena con mayor fuerza este año por el pronóstico de tormentas solares para 2024. La pregunta clave es: ¿Sucederá algo como el ‘Blackout’?

Campos magnéticos

Para comprender el efecto de las tormentas solares sobre la Tierra es importante considerar que nuestro planeta interactúa con ellas a través de su campo magnético; una protección que desvía y canaliza las partículas cargadas del Sol.

Esta interacción produce fenómenos como las auroras boreales, donde las partículas cargadas procedentes del Sol son guiadas por el campo magnético del planeta hacia los polos norte y sur.

El Sol, por su parte, también posee campos magnéticos y experimenta una rotación diferencial, lo que provoca que las líneas del campo se distorsionen, formando un patrón caótico y complejo.

Las líneas del campo solar emergen de diversas áreas, siendo común su concentración en regiones específicas del Sol. Este fenómeno impide que el plasma transporte calor, resultando en una disminución de la temperatura en esos puntos, dando lugar a las manchas solares.

Acorde a información de la NASA, el Sol posee un ciclo de 11 años con cambios en su actividad, alcanzando el mínimo solar al inicio y final del ciclo, y el máximo en la mitad. El último ciclo, iniciado en 2019, indica que el máximo solar será entre 2024 y 2025, provocando mayores manchas solares y, consecuentemente, más tormentas solares.

Efectos en la Tierra

Dependiendo de su intensidad, las tormentas solares pueden repercutir en nuestro planeta afectando la funcionalidad de aparatos electrónicos. No obstante, no debemos alarmarnos en exceso, ya que estos fenómenos están constantemente monitoreados, lo que facilita tomar precauciones.

En situaciones poco probables, cuando las tormentas son más intensas, pueden dañar aparatos y afectar a personas. Los satélites, por ejemplo, enfrentan el riesgo de sufrir daños en su estructura o de ver afectado su funcionamiento debido a partículas cargadas de energía, lo que potencialmente impacta en sistemas de posicionamiento, navegación y comunicaciones.

Las redes de distribución eléctrica, por su parte, son sensibles a las tormentas geomagnéticas, ya que pueden inducir corrientes perjudiciales para los transformadores de alta tensión e, incluso, quemarlos. Esto ocurrió en Canadá en 1989.

Las personas también pueden experimentar impactos durante las tormentas solares intensas, especialmente cuando viajan en avión. Por esta razón, los vuelos que atraviesan regiones polares suelen ser desviados y los astronautas permanecen en el interior de las estaciones espaciales.

Tormentas solares extremas

A lo largo de la historia de la humanidad, equivalente a 15 mil años, se han registrado nueve tormentas solares extremas, llamadas Eventos Miyake, siendo las más recientes en 774 y 993. Son poco conocidos, porque nunca han sido observados directamente con instrumentos.

La mayor tormenta solar con registro moderno fue el Evento Carrington en 1859; aunque más pequeña que un Miyake, destruyó telégrafos y creó una aurora nocturna tan brillante que las aves se comportaron como si fuera de día.

Tim Heaton, profesor de la Universidad de Leeds del Reino Unido y experto en Geociencia, explica que los Miyake tienen la capacidad de generar apagones de meses, afectar satélites y crear riesgos de radiación para astronautas.

En la comunidad científica aún no hay consenso sobre la causa de estas tormentas solares extremas y su frecuencia. Por ello, destacan la importancia de comprender estos fenómenos.

“Tenemos un largo registro que muestra que incluso las más fuertes erupciones solares no pueden hacer explotar la atmósfera”, dijo Antti Pulkkinen, investigador científico del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA.

A pesar de los desafíos que plantean las tormentas solares, es alentador que la ciencia avanza en la monitorización y comprensión de estos fenómenos, lo que permite mejorar las capacidades de anticipación, respuesta y mitigación.

La cooperación internacional en la investigación y desarrollo de tecnologías resilientes se vuelve cada vez más crucial. A medida que exploramos el espacio y comprendemos mejor nuestra relación con el Sol, mejoramos la protección de nuestras infraestructuras globales de comunicación y energía.

La historia y capacidad humana de sobreponerse a la adversidad nos brindan la esperanza de que a medida que avanzamos hacia el futuro estaremos mejor preparados para enfrentar los impactos que las tormentas solares puedan presentar.

EDICIÓN INTERACTIVA

Por Joaquín Castro, periodista

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