Sínodo Juvenil Salesiano: escuchar, discernir y proponer

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Religiosos y laicos, comprometidos con el acompañamiento de los jóvenes que pasan por nuestras obras, detectaron que, una vez finalizado el proceso académico, algunos estudiantes se desvinculan totalmente de la experiencia pastoral que el colegio les ofrece. Fuera del plantel salesiano, se enfrentan a una sociedad y cultura que no necesariamente les ofrecen un proceso de acompañamiento para el discernimiento de un proyecto de vida.

La complejidad de la sociedad actual somete a muchachos y muchachas a una alta cantidad de estímulos que, sumado a las búsquedas y deseos propios del momento de la vida, los llevan, muchas veces, a la toma de decisiones sin una guía valórica. Urge entonces un propuesta.

“Creemos que Dios nos está esperando en los jóvenes para ofrecernos la gracia del encuentro con Él y disponernos a servirle en ellos, reconociendo su dignidad y educándoles en la plenitud de la vida”, expresó el Capítulo General de la Congregación en 1990 (CG23, No. 95). A medida que la sociedad cambia, nuestras propuestas también deben hacerlo.

Desde los primeros tiempos del oratorio en Valdocco, Don Bosco formó una comunidad en la que los jóvenes fueron protagonistas. Un ambiente impregnado de los valores del sistema preventivo, con características espirituales y pastorales muy bien definidas. Con su servicio, los salesianos están llamados a ser centro de comunión y participación para los jóvenes, animándolos pastoral y vocacionalmente, despertando en ellos un liderazgo juvenil que los empodere y aporten al mismo carisma.

Entre 18 y 29 años

Pero en el contexto actual ¿cómo acompañarlos y ofrecerles experiencias para seguir creciendo en la fe y seguimiento de Jesús desde nuestra espiritualidad? Pregunta que guía el camino de discernimiento de nuestra pastoral juvenil salesiana en Chile, para que tanto los agentes pastorales y los ambientes logren asegurar la acogida, la inspiración para la vida, la formación y el acompañamiento.

“La invitación es a pensar juntos la realidad que estamos viviendo en muchas de nuestras obras locales a nivel pastoral, así como el futuro que soñamos con relación a la participación de estos jóvenes ‘mayores’ (entre los 18 y 29 años), universitarios, trabajadores, profesionales, etc.”, explicó Freddy Araya, secretario de la Pastoral inspectorial.

Propuesta concreta

Una observación interesante es que muchos de los exalumnos de las obras salesianas se sienten “queridos” en nuestros patios, a tal punto que regresan como visitas. Sin embargo, al no existir una propuesta asociativa concreta a la cual se puedan sumar, estas visitas se vuelven poco constantes, hasta que algunos simplemente dejan de venir.

Es por esto que se ha propuesto generar instancias de reflexión y discernimiento con egresados y próximos a egresar, para así construir una propuesta que ayude a organizar con ellos un plan estratégico y sistemático guiado al acompañamiento juvenil.

“Siguiendo el ejemplo de Jesús con los discípulos de Emaús, caminar junto a los jóvenes para escuchar sus experiencias de vida, discernir a la luz de la Palabra de Dios y proponer algunas opciones significativas para fortalecer su camino discipular”, añadió Araya.

De este modo, se quiere desarrollar un proceso sinodal y, dentro de ello, una apuesta por una instancia de encuentro y acompañamiento a las comunidades y a las personas en su crecimiento humano y cristiano, detectando y valorando sus opciones personales. ¿Qué implica esto para laicos y salesianos? Salir de uno mismo y llegar al “tú a tú” con el joven.

La praxis pedagógica de Don Bosco ha unido siempre la acción de estar juntos en el patio a salesianos y/o laicos con los jóvenes. Un diálogo personalizado con una relación educativa en la cercanía. Este acompañamiento se hace de dos: un joven, con las ganas de querer ser acompañado; y un laico y/o salesiano, que tenga el don de la escucha y acepte la responsabilidad de asistir a los jóvenes, particularmente en su esfuerzo de crecimiento.

“Caminar junto a cada joven para ayudarlo a encontrar su camino es una experiencia humana y de fe que deja en su vida una huella permanente”, expresa el Cuadro Fundamental de Referencia para la Pastoral Juvenil Salesiana.

Claves del camino a realizar

Ampliando la mirada, junto al Equipo Inspectorial de Pastoral Juvenil se ha generado un equipo de trabajo específico en vista a este proceso sinodal, que ha propuesto trabajar en base a una triada: Escuchar, Discernir y Proponer. Esto, siguiendo el ejemplo del texto bíblico de Emaús, donde Jesús se acerca, escucha y comparte con ellos la Palabra, y en la fracción del Pan vuelve a hacer la propuesta de fe. Así, lo que se busca es caminar junto a los jóvenes para escuchar sus experiencias de vida.

Y en esta primera etapa, bajo la pregunta ¿qué vienen conversando por el camino? inspirada en los discípulos de Emaús, se están desarrollando instancias de escucha y diálogo con diversos jóvenes de nuestras comunidades.

Desde la dinámica sinodal, lo que importa es prestar oídos atentos a los jóvenes, a que expresen lo que viven, cómo viven y resuelven sus tareas vitales. Con lo anterior, se quiere proponer opciones significativas de cómo pueden seguir creciendo en la maduración de sus opciones y apoyar a otros en sus propios caminos de fe.

Pero para que este acompañamiento juvenil sea exitoso, es vital que el líder o asesor adulto sea coherente con el estilo de vida que propone a los demás, dejando que cada uno tome su opción en base a las experiencias que ha desarrollado en el patio. Tal como dice el Evangelii Nuntiandi 41: “Los jóvenes escuchan más a gusto a los que dan testimonio que a los que enseñan; si escuchan a los que enseñan, es porque dan testimonio”.

Por Gustavo Cano, periodista

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