Profesor Carlos Mondaca: Remache cargado de educación

“El vóleibol siempre ha sido un deporte elitista”, según sus propias palabras. Pero el profesor Carlos Mondaca hizo lo que parecía imposible y, a través del trabajo y los valores que transmite, logró que el Liceo Salesiano Camilo Ortúzar Montt (COM) se transformara en semillero de deportistas campeones con el sello de Don Bosco. El ‘profe’ es señalado en diversas entrevistas y notas de TV como “una eminencia en la formación de talentos”. Él se calza el buzo y, con la sencillez de siempre, se dirige una vez más hacia la red, toma nota y sonríe cuando ve cómo sus chicos crecen en medio de cada remache.

El tradicional liceo de salesiano de Macul se fundó en 1894 y se inició como una casa de formación. A inicios de los 60 cambió de giro, para dedicarse a los niños más pobres. Su historia siempre ha sido de esfuerzo. “Llegué en agosto, el mes del natalicio de Don Bosco, y entré solo como profesor de vóleibol. En 1979 ya me vinculé como profesor de Educación Física y profesor jefe. Siempre me motivó el entusiasmo que los muchachos tenían, a pesar de que las condiciones para trabajar no eran muy favorables. Entrenábamos en piso de cemento, al aire libre y entremedio de los árboles. Ahí empecé a transmitirles mi pasión por este deporte tan hermoso”.

Del liceo han salido numerosos seleccionados nacionales, en diversas categorías. ¿Cuál es el secreto? Mondaca advierte que lo más importante es identificarse con el proyecto educativo. “A través de la propuesta salesiana, trato de enseñar los valores que tiene el deporte. El vóleibol es un deporte colectivo, muy de cooperación y sentido de equipo, que desarrolla el respeto, la valoración de tus compañeros y adversarios, la disciplina, la entrega y la pasión. Quiero que los chicos vivan eso en cada encuentro y que lleven todo eso en su mochila de vida para que un día puedan cambiar nuestra sociedad”.

Mondaca y el COM no solo han llegado a lo más alto a nivel nacional, sino también del continente. Fueron campeones sudamericanos escolares en 2005, en Buenos Aires, su mayor logro (ganaron 25-22, 25-13, 22-25 y 25-22 la final sobre Argentina). Es la llamada generación de oro del colegio, el único del país que ha conseguido este triunfo. Otro tanto ha hecho la generación 2014, que nos representó en Brasil; es la más ganadora del colegio en cuanto a títulos. De 40 torneos que jugaron, ganaron 38 primeros lugares.

También cumplió un sueño al dirigir a su hijo Gustavo, que ya integró la selección chilena Sub 15. “A veces me reta un poco en la casa o en el juego, pero sé que es para bien. Si lo hace en la cancha es para que sea el mejor jugador posible, y si lo hace en la casa es porque quiere que sea mejor persona”, cuenta el orgullo de papá.

El profesor, tan exigente como querido, agrega: “Me considero un educador por vocación. Lo más importante es educar para la vida más que para un partido o momento en la cancha. Es para que en el futuro se desarrollen de manera integral. Don Bosco es un camino a seguir, una escuela de vida y de desarrollo personal. Acá hay chicos con carencias y las suplimos con deporte, con la cercanía, la palabra amable y estando con ellos”, afirmó.

Sus dirigidos y ex pupilos solo tienen palabras de agrade- cimientos hacia él. Algunos se quiebran un poco al describirlo. Cristián González es ahora profesor de Educación Física y detalla: “Yo era el más chico del equipo. Me decían ‘Chiquitín’. Fui mejor jugador en los Nacionales Escolares; fui seleccionado chileno y competí por mi colegio hasta cuarto medio. Con el tiempo también me convertí en formador, siguiendo la senda de mi maestro. Él me enseñó que todo el panel valórico que uno aprende en el colegio tiene que ponerlo en la cancha y yo trato de enseñar lo mismo”.

El inspector general César Maerten apunta a que “siempre fue muy entusiasta y comprometido con los estudiantes. Transmite el trabajo en equipo, la vida sana y el deseo de superación. Demostró a todos que nuestra realidad puede competir con realidades más acomodadas”.

El jugador Sergio Farías, en tanto, manifiesta que “gracias a él soy la persona que soy hoy en día. Más que formar un equipo en la cancha, él sabe cómo formar una familia. El secreto de nuestros logros siempre ha sido la unión, la familia”. Ese es su legado, más allá de cualquier podio.

Por, Paulo Inostroza, periodista

“Leyendas salesianas” 

La historia del profesor Mondaca fue recogida por la serie de reportajes “Leyendas salesianas”, producido por el Centro Multimedial de la Congregación, que destaca la trayectoria de educadores reconocidos por la formación en los valores del carisma salesiano. Escanea el código QR y conoce más de su vida.

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