¿En serio nunca has visto ‘Game of Thrones’?”

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Lo digo sin tapujos: pertenezco a esa rara subespecie de personas que no engancharon con Juego de Tronos, Games of Thrones en su idioma nativo, o GOT, como se ha popularizado en las redes sociales. De antemano aclaro que no tengo nada en contra, ni de quienes la siguen. Al contrario, entiendo lo que es engancharse con una y experimentar una suerte de “vacío” cuando terminamos de verla. Pero ¿por qué ha generado tanto fanatismo?

Juego de Tronos no es solo una historia de casas nobles enfrentadas, intrigas cambiantes, traición, asesinatos, dragones y zombies, sino una elevada reflexión sobre el dinamismo del poder y del afán de los humanos por retenerlo hasta desfallecer. Una serie que surge de una de las mayores novelas políticas de la historia. Entiendo que sea tan popular, pero el fenómeno en redes sociales me llama la atención.

Hasta hace un tiempo, quienes no veíamos GOT, éramos felices, como aquellos a los que no les gusta el fútbol durante los meses previos a un Mundial. Entonces, un lunes veo este comentario en redes sociales: “Que a nadie se le ocurra poner nada de GOT porque todavía no lo he visto”. Tu amiga, una persona tranquila, lanza esa especie de amenaza desde su perfil, ¿Desde cuándo se ha vuelto fan? Pero no es solo ella. Sigo navegando y veo a mi hermana, a un ex compañero de colegio y hasta un tío de Punta Arenas rallando la papa.

A tal punto llegó el fanatismo por esta serie, que desde 2016 en nuestro país 183 niños fueron inscritos con uno de los nombres de sus personajes. El que más se repitió fue Daenerys, con 86; seguido por Khaleesi (55), Arya (32), Jon (7,) Khaleesi Daenerys (2) y Tyrion (1).

Así es difícil no sentirse como el protagonista de una película apocalíptica, en la que solamente tú eres consciente de una vida antes de GOT. Da vergüenza preguntar, porque todos parecen emplear un código que no comprendes, teniendo que esquivar cientos de mensajes sobre la serie, discusiones entre amigos, memes y alertas de spoiler.

Los que usan Twitter y Facebook saben de la “batalla campal” que se generó entre quienes la siguen y los que no. Pero aunque no quieras participar de la discusión, no es fácil escapar de las garras de los juegotronistas. Donde se reunieran dos o más de ellos, lo tenían como tema central, invitando al resto a verla, como si fuera igual que respirar “¿Cómo no va a gustarte Juego de Tronos? ¡Pero si le gusta a todo el mundo!”...

Para colmo, te enteras de que acaba de emitirse la última temporada. Recuerdo que en marzo un amigo me dijo que si empezaba a verla podría llegar justo al estreno de los últimos capítulos. En mi cabeza surgieron de inmediato miles de planes. Pero el fenómeno en redes sociales me superó. “Creo que la veré cuando ya no hablen tanto de ella”, terminé de convencerme.

Un gran ejemplo de cómo las redes se transforman en medios para ejercer presión social. A mí me agotó. Sigo creyendo que somos más los que no la hemos visto, pero creo que la realidad creada en el mundo digital puede haber impulsado a más de alguno a ver las más de 60 horas de capítulos para ponerse al día y ser parte de la conversación.

Mi consejo para los viudos de GOT y los que se sienten ansiosos porque no la han visto: tranquilos, hay más vida después de los dragones.

Por Felipe “Lana” Valdés, comunicador social

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