
Jóvenes Salesianos de Talca misionan en Colín
16 Enero 2026
La Familia Salesiana de Santiago se congregó en el Templo Nacional San Juan Bosco de La Cisterna para celebrar la Fiesta de nuestro Padre Fundador, en una tarde marcada por la gratitud, alegría y compromiso renovado con la juventud, durante la tarde de hoy, 31 de enero.
La Eucaristía, que conmemoró los 138 años de la Pascua de Don Bosco, fue presidida por el P. Nelson Moreno, Inspector de los Salesianos en Chile. Concelebrada por Mons. Alberto Lorenzelli, Obispo Auxiliar de Santiago y hermanos salesianos.
La celebración estuvo iluminada por el Aguinaldo 2026 del Rector Mayor, P. Fabio Attard, cuyo lema “Hagan lo que Él les diga, libres para servir”, inspirado en las Bodas de Caná, marcó el tono de la reflexión y signos litúrgicos.
Durante la ceremonia, también se dio gracias por los 150 años de fundación de la Asociación de Salesianos Cooperadores y por los frutos de los apostolados de verano realizados durante enero en diversas zonas del país.
En su homilía, el P. Nelson destacó que esta fiesta no es solo un ejercicio de memoria histórica, sino una interpelación directa al presente de la misión.
“Don Bosco no pertenece al pasado: vive allí donde hay jóvenes amados, acompañados, educados y evangelizados”.
Haciendo eco del Aguinaldo, el P. Nelson propuso un itinerario pastoral basado en cuatro verbos: Ver, Escuchar, Elegir y Actuar.
El Provincial señaló: “Don Bosco supo ver: vio a tantos jóvenes pobres, abandonados, sin futuro; vio necesidades antes que problemas. Hoy estamos llamados a ver con realismo, compromiso y compasión a los jóvenes heridos por la soledad, violencia y falta de sentido”.
Uno de los momentos más emotivos fue cuando se refirió al sufrimiento provocado por los incendios forestales en las regiones de Ñuble, Bío-Bío y Araucanía. “Frente a esta tragedia, al igual que en Caná, no basta con mirar de lejos. María nos enseña que la fe verdadera se compromete y actúa”, expresó.
Anunció que el Colegio Salesiano de Concepción funcionará como punto de referencia para canalizar las ayudas de la Pastoral Social y Equipo de Emergencia Salesiana.
“Don Bosco no se quedó contemplando o haciendo teoría del problema. Actuó con creatividad y corazón pastoral. Donde otros veían ruina, él sembró esperanza”, enfatizó el P. Nelson, instando a ser “signos creíbles del amor de Dios”.
La liturgia estuvo enriquecida por signos potentes. Miembros de la Familia Salesiana presentaron seis tinajas simbólicas que representaban el esfuerzo cotidiano y fragilidad de la misión. Estas tinajas, que inicialmente contenían "el agua de lo cotidiano", fueron transformadas simbólicamente en el "vino de la esperanza" a través de la acción del Espíritu Santo.
Asimismo, se presentaron como ofrendas al altar las poleras de las experiencias de verano —misiones, colonias Villa Feliz, campamentos, diplomado— y Proyecto de Vida Apostólica de los Salesianos Cooperadores, como testimonio de una vocación laical madura al servicio de la Iglesia.
Al finalizar la celebración, el P. Nelson Moreno renovó la invitación a toda la Familia Salesiana a no dejar que la "fiesta de la vida se apague", pidiendo a María Auxiliadora que enseñe a todos a no pasar de largo ante el dolor.
Tras la bendición final, los asistentes compartieron un momento de fraternidad en el patio de la Casa Juvenil, celebrando que, 138 años después, el sueño de Don Bosco sigue más vigente que nunca.
Revive la celebración en el siguiente video:
FUENTE: Comunicaciones Salesianos Chile