Todo comenzó con una sencilla catequesis

Pastoral Juvenil

VERSIÓN INTERACTIVA

En el corazón de la misión salesiana se encuentra la convicción de que la educación y la evangelización van de la mano. Desde sus inicios, nuestra congregación ha comprendido la importancia de la catequesis como un pilar fundamental en su labor educativa y pastoral con los jóvenes.

Bajo el lema “Educar evangelizando y evangelizar educando”, los salesianos, tanto religiosos como laicos, han llevado la fe viva y dinámica a generaciones de jóvenes en todo el mundo. En este contexto, es oportuno recordar y celebrar la figura de un notable catequista y catequeta salesiano en el centenario de su nacimiento: el P. Mario Borello.

Esta conmemoración del P. Mario coincide con un momento particularmente importante para la catequesis en la vida de la Iglesia universal: la publicación del Directorio para la Catequesis por el Pontificio Consejo para la promoción de la Nueva Evangelización (2020) y la carta apostólica en forma de «motu proprio» Antiquum ministerium, del Papa Francisco, con la que se instituye el ministerio de catequista (2021).

En esta segunda década del siglo XXI, la catequesis tiene un lugar primordial en la renovación de la Iglesia que está llevando adelante el Papa, cuyo texto programático lo constituye Evangelii Gaudium.

La catequesis es definida por el nuevo directorio como “un acto de naturaleza eclesial, nacido del mandato misionero del Señor (Cf. Mt 28,19-20) y cuyo objetivo, como su nombre lo indica, es hacer que el anuncio de su Pascua resuene continuamente en el corazón de cada persona, para que su vida se transforme. En cuanto a la realidad dinámica y compleja al servicio de la Palabra de Dios, la catequesis acompaña, educa y forma en la fe y para la fe, introduce en la celebración del Misterio, ilumina e interpreta la vida y la historia humana”.

La catequesis se inserta en la gran misión evangelizadora de la Iglesia. Sus tareas se relacionan con llevar al conocimiento de la fe (DC 80); iniciar en la celebración del Misterio (DC 81-82); formar en la vida en Cristo (DC 83-85); enseñar a orar (DC 86-87), e introducir en la vida comunitaria (DC 88-89).

La gran novedad del directorio es enfatizar el carácter kerigmático de la catequesis, pues, como señala, anuncia la Pascua: “Para que esta resuene continuamente en el corazón de cada persona, para que su vida se transforme” (DC 55).

El Magisterio del Papa Francisco subraya una catequesis kerigmática, donde el anuncio de Cristo muerto y resucitado se haga presente en cada persona, no solamente como un contenido que es necesario aprender, sino que necesita experimentarse, suscitando una antropología pascual. De esta manera, la existencia humana se mueve en la dinámica de descubrir las muertes de cada día como el cansancio, fracaso, sufrimiento, angustia y renacer en la alegría, el sentido de la vida, esperanza y fraternidad, entre otras experiencias de resurrección.

Una sencilla catequesis

¿Cuál es la particularidad de la catequesis de inspiración salesiana? ¿Por qué Don Bosco solía decir que todo empezó con una sencilla catequesis? El episodio de su encuentro con Bartolomé Garelli nos puede entregar algunas luces.

Según el texto de las Memorias del Oratorio, Don Bosco se encuentra con un joven maltratado por el sacristán porque no sabía acolitar, episodio que le permite dialogar con Bartolomé y descubrir que no sabía nada del catecismo, era huérfano y no escribía ni leía.

Desde ese momento empezó la catequesis con él y otros jóvenes que se sumaron poco a poco. “Así nació nuestro Oratorio”, afirma Don Bosco y, por este motivo, “todo comenzó con una sencilla catequesis”.

Desde el inicio, la catequesis en la misión salesiana es una herramienta fundamental para la formación y acompañamiento espiritual de los jóvenes. En una Casa Salesiana, la catequesis se caracteriza por asumir un enfoque pedagógico basado en la prevención y el amor educativo, siguiendo el legado de San Juan Bosco y su método preventivo.

La catequesis salesiana no se limita a la transmisión de contenidos, sino que busca establecer relaciones auténticas y significativas con los jóvenes, creando un ambiente acogedor y confiable en el cual puedan desarrollarse integralmente. Al mismo tiempo, busca transmitir a los jóvenes los valores evangélicos considerando la formación de buenos cristianos y honestos ciudadanos, además de ayudarles a descubrir el sentido profundo de sus vidas que se concreta en un proyecto personal de vida.

En la propuesta educativo-pastoral salesiana, el catequista es considerado un testigo y animador de la fe, llamado a compartir su experiencia personal con Cristo y a guiar a los jóvenes en su propio encuentro con Jesucristo. El catequista salesiano se convierte en un educador evangelizador que se preocupa por conocer las realidades de los jóvenes, escuchar sus inquietudes, acompañarlos en sus desafíos, responder a sus preguntas, inquietudes y necesidades, promoviendo un ambiente de confianza y apertura.

Los contextos actuales emplazan a los catequistas salesianos a permanecer en constante formación, tanto en el ámbito teológico como pedagógico. Participan en cursos, talleres y encuentros de actualización, para enriquecerse con la experiencia de otros catequistas y educadores de la fe, además de formarse en el uso de métodos participativos, creativos e innovadores que buscan despertar la curiosidad y el compromiso de los jóvenes, formando discípulos misioneros que transformen el mundo con el amor de Dios.

La ventaja de la catequesis salesiana es que se integra a la propuesta educativo-pastoral, combinándola con la educación formal, formación en valores, animación sociocultural y todas las posibilidades que entrega el Movimiento Juvenil Salesiano (MJS) en sus distintas experiencias asociativas.

Como Equipo Inspectorial de Pastoral Juvenil estamos acompañando a catequistas con el propósito de levantar una red que nos permita realizar un mejor servicio a los niños, niñas, jóvenes y adultos que buscan prepararse para sus sacramentos, considerando que la labor del catequista no se reduce a lo sacramental, sino que también puede acompañar otros itinerarios de profundización en una catequesis mistagógica.

Un ejemplo de ello es el diplomado en formación catequística que se viene realizando en conjunto con el Instituto de Pastoral Juvenil de la Universidad Católica Silva Henríquez, el cual contribuye a fortalecer y actualizar las habilidades de los catequistas tanto salesianos como de otras diócesis del país e incluso de Latinoamérica. Al mismo tiempo tenemos las jornadas inspectoriales, los encuentros virtuales y los espacios formativos on-line.

VERSIÓN INTERACTIVA

Por Equipo Inspectorial de Pastoral Juvenil

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