Recuérdame…

coco

La película Coco es la cinta más vista en nuestro país en los últimos 30 años, con 2 millones 97 mil espectadores, destronando a Minions, otra producción animada que figuraba desde 2015 en el primer lugar.

Esta consolidación se da después de que obtuviera dos estatuillas en los premios Óscar en febrero pasado a mejor película animada y mejor canción original con “recuérdame”, un hit musical a la altura de “Estarás en mi corazón” de Tarzán y “Libre soy” de Frozen.

Inspirada en la cultura y tradiciones de México, Coco cosechó éxito de taquilla global con una historia que celebra a la familia y los ancestros, y que se centra en la festividad del Día de Muertos.

La historia es protagonizada por Miguel Rivera, niño mexicano que sueña con dedicarse a la música pese a no tener la aprobación de su familia. El film integra tradiciones de toda América Latina y muestra, de manera magistral, la lucha de un artista frente a la adversidad.

Retrata con perfección a las matriarcas de la sociedad latinoamericana, madres y abuelas que, por diferentes circunstancias, toman las riendas del hogar. En el guión destaca una mujer que decide no pedir explicaciones al hombre que la abandona junto a sus hijos, dedicándose a mantener a su familia con esfuerzo y trabajo y con una narrativa que le permite perdurar en el tiempo.

El “chalazo” de la abuela y su tono bonachón y comprensivo, hacen inevitable ver en ella a las mujeres que nos recibieron en este mundo para educarnos, protegernos, enseñarnos algo o, simplemente, consentirnos con una rica comida.

También podemos ver la historia de los niños que siguen sus sueños. El trabajo del protagonista como lustrador de zapatos, podría ser fácil un episodio del Chavo del 8, utilizando las cosas que tenemos en común en los países sudamericanos.

Pixar, la compañía a cargo de la producción, se ha vuelto experta en plantear el encuentro de mundos como eje central de sus historias. Esta vez nos muestra más que una aventura de un héroe trágico. Es un manifiesto sobre cómo un niño en América Latina, rodeado de dudas, tensionado por herencias familiares, que no tienen que ver precisamente con bienes materiales, sino con sus talentos, logra vencer sus miedos.

Sueño alcanzado

De la presencia y participación de chilenos en los lugares y proyectos inesperados, Pixar tiene algo que decir. Leif Pedersen Cristino, nacido en Santiago hace 38 años, forma parte del equipo que produjo la película.

Es descendiente de inmigrantes noruegos e italianos. A los 8 años se fue a Estados Unidos con su madre, pero volvió a Chile a los 13. Al terminar su enseñanza media retornó a Miami para estudiar Animación.

Con 23 años, recién titulado, comienza un magíster en Bellas Artes con mención en animación y efectos especiales. Luego de siete entrevistas durante tres meses, finalmente logra integrarse a la compañía. “Hay gente que lo intenta toda la vida y nunca puede entrar. Estaba muerto de susto. Uno de mis jefes era ganador del Oscar, imagínate”.

Hoy, el chileno es uno de los encargados de RenderMan que, explicado en simple, es el software que da vida al trabajo 3D que simula el mundo real. Además ayuda a “materializar” las ideas del equipo creativo, siendo un puente entre esa área y la técnica. También está encargado del marketing del programa computacional.

Así es como nuestro compatriota trabajó en esta maravillosa película que generó múltiples comentarios de la crítica, en nuestros amigos y conocidos, sobre todo por su emotividad. Todos los que la vimos… lloramos.

Por Felipe “Lana” Valdés, comunicador social

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