Profesiones Perpetuas: El sí para siempre a una vida consagrada apasionada

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Una de las mayores alegrías para la Congregación es la consagración definitiva de sus salesianos. Este año ha sido por partida triple.

Luego de un tiempo prolongado de formación y discernimiento, Osvaldo Valenzuela, Eduard Rojas y Eduardo Oviedo dijeron sí para siempre a una vida casta, pobre y obediente en el servicio a la Congregación y a la Iglesia, particularmente a los niños y jóvenes más pobres, con el estilo de Don Bosco.

El 15 de agosto, día de la fiesta de la Asunción de la Virgen María, estos tres salesianos fueron acogidos por el Provincial, P. Alberto Lorenzelli, como profesos perpetuos entre los Salesianos de Don Bosco.

El P. Alberto les entregó la cruz con la imagen de Cristo Buen Pastor, cuyo reverso reza la frase “Procura hacerte amar más que temer”.

Los profesos firmaron sobre el altar el acta de su Profesión Religiosa, acompañados por sus padres, familiares y amigos, manifestación libre de su deseo de entregarse a Dios y a la Congregación Salesiana para siempre.

Los salesianos Carlo Lira y Rafael Muñoz fueron testigos de este compromiso, en representación de lasdos dimensiones, el sacerdote y el coadjutor, respectivamente, de una única vocación salesiana.

En su mensaje, el Provincial exhortó a los profesos: “No olviden jamás que esta consagración es una gracia; una gracia que reclama cada día de la ayuda necesaria para la respuesta de fidelidad que se ha de ofrecer al Señor Dios”

“La vida consagrada salesiana requiere hombres y mujeres apasionados que, enamorados, dejándose amar por Él, lo den verdaderamente todo. Todos sus proyectos, sus anhelos, sus deseos, sus intereses, porque el Señor nos ofrece mucho más que lo que nosotros podemos desear o querer”, dijo también P. Alberto.

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