“Nos vinimos a Chile para no sentir miedo”

Rafael Romero es venezolano, tiene 16 años. Hace 15 meses llegó a Chile junto a su madre y hermano menor. En marzo de este año ambos se integraron al Colegio Salesiano Oratorio Don Bosco de Santiago.

Venezuela en los últimos años se ha visto inmersa en una profunda crisis política y económica provocada por una creciente inflación, devaluación de la moneda nacional, escasez de alimentos básicos y medicamentos, alzas en el desempleo, altas tasas de criminalidad, violencia, inseguridad, inestabilidad social y manifestaciones antigubernamentales.

“Ya la situación de delincuencia se estaba volviendo muy grave; no podíamos vivir tranquilos, teníamos la inseguridad de que cada vez que saliéramos nos podían agredir o hacer cualquier acto delictivo. Nos vinimos a Chile para no sentir miedo”, manifiesta Rafael.

Esta situación llevó a Mariela González, mamá del joven venezolano, a tomar la decisión de emigrar en busca de una mejor calidad de vida. Si bien Chile no fue la primera opción, finalmente optaron por nuestro país, en donde cuentan con familiares cercanos. Mariela es hija de padres chilenos.

En julio de 2015, al terminar el año escolar en Venezuela, Rafael llegó junto a su madre y hermano de 8 años a Santiago, dejando su barrio en Caracas, su colegio de toda la vida y sus amistades. Posteriormente, poco más de un año después y luego de cumplir con algunos trámites de rigor, llegaron su padre y su madrina.

Según datos del Departamento de Extranjería y Migración del Ministerio del Interior y Seguridad Pública, son 600 mil los extranjeros en Chile y en el caso de los venezolanos, desde 2005 a 2014, la población ha incrementado en 67%, de 4 mil 800 a 8 mil, posicionando a Venezuela dentro de las 10 comunidades de migrantes con mayor magnitud en nuestro país.

“En Chile vimos la oportunidad de estar mejor que en Venezuela. Para nosotros es seguro y un buen país dentro de las otras opciones de Sudamérica. Estamos bastante bien acá, pero mi mamá quiere conseguir una mejor estabilidad económica, mudarnos a un apartamento propio y viajar, es lo que queremos”, explicó Rafael.

Llegada al ODB de la mano de Don Bosco
Ya instalados y con su nacionalidad chilena otorgada, la madre del joven caraqueño comenzó a buscar un colegio para sus hijos, con la idea de que los dos pudieran estar en un mismo lugar. Una amiga coterránea le habló sobre el Colegio Oratorio Don Bosco, uno de varios que visitó.

En enero de este año habían confirmado un cupo para Rafael, no así para su hijo pequeño, Andrés, por lo que en el mismo colegio, frente a la imagen de Don Bosco, la madre le pidió al patrono de nuestra Congregación su intercesión por cupos para los dos. Finalmente, así fue.

En marzo, Rafael inició sus clases en nuevo país, en un nuevo colegio y con nuevas personas por conocer: “Fue ‘chévere’, entretenido, a cada rato me decían ‘¡oh!, me encanta tu acento; habla, dime algo’ y me apodaron ‘el chamo’, una palabra que en Venezuela decimos todo el rato”.

Su personalidad afable, alegre y atenta lo ayudó a sentirse integrado desde un principio, tanto por sus compañeros del 2° medio B, como también por sus profesores: “Me ha gustado bastante la experiencia. Se convive bien, no he tenido ningún conflicto y el sistema educativo es distinto al de allá, pero estoy adaptándome”, señaló.

Una de las pasiones de Rafael es el deporte, en especial el Básquetbol, que practicaba en Caracas y que en Santiago retomó, integrando hoy la selección del ODB.

“El chamo” no pretende regresar a vivir a su país de origen, aunque piensa que “de alguna manera, sea buena o mala, la situación en Venezuela va a tener que cambiar, no puede empeorar. Pero eso va a tardar un tiempo”.

Rafael Romero es uno de muchos niños y jóvenes migrantes que han llegado a integrar los establecimientos educacionales chilenos y también los colegios salesianos del país, fenómeno que ha ido en aumento en la última década, debido principalmente al fortalecimiento de la economía y la estabilidad política que ha desarrollado Chile.

10 comunidades de extranjeros más numerosas
Según datos de extranjería, en Chile, hasta 2014, la migración se concentra en personas  provenientes de los países limítrofes como Perú 31,7%, Argentina 16,3% y Bolivia 8,8%, quienes representan el 56,8% del total.

La comunidad venezolana, hasta esa fecha, representaba el 1,9% del total de extranjeros residentes en nuestro país.

Principales zonas de migración en Chile
Las regiones del norte del país, incluida Atacama, cuentan con un gran atractivo para la migración internacional debido a su cercanía con Perú y Bolivia y su pujante actividad económica ligada a la industria minera.

La Región Metropolitana también es relevante en términos de migración por su importancia económica ligada a los servicios, la construcción y el comercio. También se destacan las regiones del extremo sur como Los Lagos, Aisén y Magallanes, que por su ubicación geográfica son propicias para el tránsito fronterizo, principalmente desde Argentina.

Por Verónica Soto, Periodista

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