Navegando entre Piratas

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La normas de seguridad reflejan siempre la existencia de cuestiones de valor e importancia para las personas, situación presente en todas las esferas de la realidad: el hogar, el trabajo, la familia, los bienes materiales y, por supuesto, las redes sociales.

La seguridad es un pilar fundamental que se deja ver como tal, principalmente, cuando es vulnerada. Fue lo que ocurrió a inicios de este año con la filtración de información de millones de usuarios de la red social Facebook.

El sábado 17 de marzo de este año, tres cadenas de periódicos norteamericanos y británicos, The New York Times, The Guardian y The Observer, respectivamente, alertaron que la empresa de big data Cambridge Analytica estaba usando información personal de los usuarios de Facebook. Tal evento se traducía en la filtración de datos de 87 millones de usuarios.

Cambridge Analytica señaló que habían desarrollado una aplicación que ejecutaba un test de personalidad desde el perfil de Facebook que recopilaba información una vez que los usuarios aprobaban una solicitud.

Habiendo recopilado los datos a través del test de personalidad, la empresa dio otro paso diseñando mensajes para incidir en la percepción de las personas en temas que, por entonces, en plena campaña presidencial de Estados Unidos, provocaban temor, por ejemplo, la migración y el sentimiento antigubernamental.

En la misma línea para generar influencia, Steve Bannon, uno de los dueños y cofundadores de Cambridge Analytica, probó mensajes orientados a provocar afinidad hacia conceptos o temas como ‘hombres fuertes’, ‘construir el muro’ y ‘limpiar el pantano’ (migración), estrategias que fueron ocupadas a su vez por Donald Trump, quien termina siendo elegido presidente.

Demonios internos

Con la información de millones de usuarios, la consultora creó anuncios políticos en las elecciones presidenciales buscando influir en los votos de los ciudadanos. Christopher Wylie, exempleado de Cambridge Analytica, reveló que la empresa había generado una maquinaria para manipular las decisiones de los ciudadanos para el período de las elecciones.

“Explotamos Facebook para acceder a millones de perfiles de usuarios. Y construimos modelos para explotar lo que sabíamos de ellos y apuntar a sus demonios internos. Esa era la base sobre la cual la compañía se fundó”, declaró Wylie.

Esto generó que algunos críticos señalen que Facebook no es solo una empresa de cuestiones tecnológicas, sino que también políticas, afectando la vida democrática de los ciudadanos en Estados Unidos y pudiendo hacerlo en otros países, pero ¿es Facebook responsable del mal uso de la información o son los usuarios al conceder autorización a las aplicaciones?

#DeleteFacebook

El escándalo fue tal que dio inicio a la campaña social #DeleteFacebook, que animaba a los usuarios a eliminar sus cuentas y desvincularse para evitar que siguieran usando sus datos. ¿Debemos nosotros hacer lo mismo?

Facebook tiene muchas funciones y características que garantizan la protección de tus datos, incluida la que te hace saber cuando otorgas acceso a una aplicación nueva. La tecnología que usa la red social se llama “Secure Socket Layer”, presente en todas las transferencias de datos. Cuando escribes tu usuario y contraseña o cuando chateas, toda la información que introduces está encriptada. Eso se suma a la altísima seguridad que tienen los servidores que alojan esta información.

Entonces, la pregunta no es si Facebook es seguro, sino cuán precavidos somos a la hora de compartir nuestra información con alguna aplicación o desconocido.

Los Guardianes de los Datos: GDPR

En el contexto del escándalo de Facebook, no solo surgió el movimiento #DeleteFacebook; los europeos dieron curso a una iniciativa de privacidad que supera la norma en Estados Unidos y que aplica a todos los servicios que transfieren datos a nivel mundial.

Se trata del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD, aunque es más conocido como GDPR por sus siglas en inglés), que entró en vigencia el 25 de mayo de 2018. Consiste en un conjunto de reglas centradas en la protección de la privacidad personal y el intercambio de datos entre fronteras.

El GDPR es la reacción de Europa ante el crecimiento abismal de los datos y tiene por objetivo proteger a las personas teniendo su intimidad como prioridad.

“La protección de datos debe estar incorporada a la vida cotidiana. Es algo serio y no debería estar delegada al departamento de TI (Tecnología de la Información, en idioma español) o a abogados”, dijo Giovanni Buttarelli, el supervisor europeo en la materia.

Elementos claves para comprender la nueva legislación:

1- La supuesta “aplicabilidad extraterritorial” del GDPR significa que los datos deberán ser almacenados o accesibles desde la Unión Europea.

2- El concepto de “privacidad por diseño” deberá ser incluido dentro de los servicios desde el principio, con un consentimiento explícito y una mayor claridad acerca del uso de los datos.

3- Multas más altas por incumplimiento: quienes estén en violación del GDPR podrán recibir multas de hasta el 4% de la facturación global anual o 20 millones de euros (lo que sea mayor).

Habitualmente, nuestra historia está contada en varios libros digitales: Facebook, Instagram, WhatsApp, LinkedIn, etc., cada uno insertado en una gran biblioteca o, más bien, una aldea digital. Todos queremos que estos datos se mantengan en la privacidad que ameritan.

Los escándalos de las filtraciones nos pueden ayudar a pensar la manera en la que estamos presentes en la red, el modo en el que compartimos información, todo lo cual tiene que ver con nuestra identidad digital. Tomémonos un minuto para analizar y, si es necesario, poner límite sobre aquello que estamos compartiendo.

Debemos asumir que en las redes sociales y en las plataformas tecnológicas, además de usuarios, somos ciudadanos y tenemos derechos que deben ser respetados, lo que requiere nuestra conciencia y el permanente compromiso por demandar mayor transparencia.

Por Joaquín Castro, Periodista

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