Inteligencia Artificial: Tecnología al Servicio de la Humanidad

AI

“El desarrollo de una inteligencia artificial podría significar el fin de la raza humana”. Esta frase del físico teórico Stephen Hawkings encierra uno de los temores más grandes de la humanidad en relación a este tema, idea alimentada por la ciencia ficción, pero que poco asidero encuentra en la realidad.

Mejorar la calidad de vida de las personas y favorecer procesos globales es lo que en realidad pretende la inteligencia artificial, en aspectos cotidianos como programar una reunión o buscar referencias de un buen hotel, hasta la entrega de un diagnóstico médico.

¿Qué es la inteligencia artificial? (IA)

La IA es la simulación de procesos de inteligencia humana por parte de máquinas, especialmente de sistemas informáticos. Incluyen el aprendizaje, el razonamiento y la autocorrección, elementos propios de los procesos mentales de los seres humanos utilizados para ejecutar tareas simples y complejas.

Los orígenes de esta tecnología se deben rastrear en la década de los 30, un viaje que comenzó con el británico Alan Turing. Este matemático esbozó los primeros conceptos con el artículo “Números Calculables” de 1936, en el que describió cómo una máquina podría replicar procesos de cálculo humano.

Todo el material de bases e información teóricas que describió Turing en ese artículo se cristalizó en la “Máquina de Turing”, concepto que formalizó el algoritmo que daría forma a las computadoras digitales.

Las bases de la idea de inteligencia artificial se hicieron posibles en 1950, cuando este matemático desarrolló un test (conocido luego como el test de Turing) que medía la posibilidad de que una persona pudiera obtener una respuesta de una máquina.

El concepto se acuña finalmente en 1956 por John McCarthy, Marvin Minsky y Claude Shannon, científicos que trabajaron sobre la conjetura de que cada aspecto de la inteligencia y el aprendizaje podían ser simulados por una máquina. Vaticinaron que la sociedad estaría rodeada de máquinas inteligentes.

Su predicción comenzó a cum- plirse en la década de los 90, cuando esta tecnología empezó a ser utilizada por grandes compañías para procesar y analizar la Big Data, una enorme cantidad de datos, tema que hemos desarrollado en ediciones anteriores de nuestra revista.

La victoria de las máquinas

En febrero de 1996, una máquina desarrollada por IBM derrotó al entonces campeón de ajedrez Gari Kaspárov, considerado el más grande ajedrecista de la historia. Este episodio cambió el paradigma sobre los alcances de la computación.

Años más tarde llegaría el turno de Watson, una IA que lleva el nombre del fundador y primer presidente de IBM. Esta supercomputadora probó sus capacidades en 2011, cuando participó en el programa estadounidense Jeopardy!, concurso de preguntas y respuestas estilo trivia contra dos opo- nentes humanos: Brad Rutter, el mayor ganador de dinero en toda la historia del programa, y Ken Jennings, quien batió el récord por la racha de 75 partidos ganados. “El ordenador de IBM Watson ha salido victorioso de su duelo contra el cerebro humano”, dijo Alex Trebek, presentador del programa.

No solo IBM ha creado IA. Google no se ha quedado atrás y con su compañía DeepMind han desarrollado AlphaGo, programa informático para jugar Go, juego de tablero de estrategia para dos personas muy similar visualmente al juego de damas. Lo asombroso de esta creación radica en la alta complejidad del Go (hay más posibles movimientos en una partida de go que átomos en el universo), lo que supone un desafío sin precedentes.

En 2015, por primera vez una máquina de AlphaGo ganó una partida a un jugador profesional. En 2016 le ganó a Lee Sedol, uno de los mejores exponentes de este juego. Desde entonces, Google ha continuado desarrollando nuevas versiones del programa, aun superiores, con la capacidad de autoaprendizaje, de jugar consigo misma y mejorar su estrategia.

Ejemplos IA en la Vida Cotidiana

Siri

Asistente personal desarrollada por Apple para teléfonos. Su función es vincular de manera automática toda la información del usuario y utilizar un sistema de autoaprendizaje para hacerse más inteligente. Símiles: Alexa de Amazon y el asistente de Google.

Gmail

Sistema de correo de la empresa Google que mediante su inteligencia artificial, conocida como machine learning, es capaz de autocompletar cuando se redacta un correo y alertar de que no va un adjunto cuando ocupaste esa palabra en el mensaje, entre otras acciones.

Tesla

Marca de automóviles que diseñó un sistema de conducción autónoma que incorpora la IA con capacidades predictivas, teniendo la posibilidad, mediante sensores, de manejarse en piloto automático.

Amazon

Empresa de ventas en línea que mediante algoritmos alimentados por conductas de compra de los usuarios predice, con gran precisión, gustos, intereses y comportamientos.

Netflix

Empresa de contenidos audiovisuales en línea que con su inteligencia puede recomendar series y películas por coincidencia de intereses y gustos.

Facebook, Spotify, Google Maps

Aplicaciones con las que convivimos diariamente que incorporan tecnologías predictivas, de aprendizaje y de corrección.

Como evidenciamos en estas páginas, la IA no es algo exótico, al contrario, ha sido creada por nosotros para favorecer distintos aspectos de la vida cotidiana y de procesos más complejos, como el diagnóstico de enfermedades y el combate del cambio climático. El punto de inflexión probablemente se generará cuando se desarrolle una inteligencia artificial que amenace la integridad de la raza humana, como lo vemos en el cine, realidad que, aunque ficcionada, podría no estar tan distante si la pensamos aplicada en la industria militar. De ocurrir, el problema no serán la IA y las máquinas, sino que nosotros, quienes las creamos y establecemos sus fines.

Por Joaquín Castro, Periodista

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