Historia Salesiana de Chile: Capítulo I: 130+1

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Para cualquiera que se precie de tener cultura salesiana en Chile, sabe que la primera obra de la Congregación en ser fundada en nuestro país fue en la ciudad de Concepción, el año 1887. El 6 de marzo de 2017 se cumplen 130 años desde ese hecho.

Todavía recuerdo cuando, en el colegio salesiano donde estudiaba, se realizaron, en 1987, múltiples actividades con motivo de la celebración del centenario del hito fundacional. Tengo vivo en la memoria la presencia del Rector Mayor de aquel entonces -máxima autoridad de la Congregación del mundo-, P. Egidio Viganó, en el patio del colegio, dirigiéndose al alumnado.

En los Boletines Salesianos de la época quedaron plasmadas numerosas iniciativas, como la de un viaje en tren a Concepción que se destinó exclusivamente para cientos de jóvenes de nuestras obras y miembros de la familia salesiana.

Viajaron juntos para realizar una gran caminata por las calles de la ciudad, desde el Colegio Salesiano hasta la Catedral, donde participaron en una acción de gracias por todos esos años de misión a tantas generaciones de jóvenes.

La historia salesiana establece, respecto del hecho fundacional, la llegada de un grupo integrado por los padres Rabagliati, Scavini y Daniele; el coadjutor Moglia y los clérigos Amerio y Burzio, todos enviados desde Argentina por el P. Costamagna. Pero, ¿Son realmente estos seis hombres los primeros salesianos en llegar a suelo chileno? La respuesto es NO.

En un ejercicio de relectura de la historia y rescate de algunos hechos olvidados o poco relevados, debemos señalar que estos salesianos, si bien, son efectivamente los iniciadores de la obra salesiana en Chile, NO fueron los primeros en llegar a nuestro país, ni los primeros en realizar las gestiones para el desarrollo del carisma de Don Bosco en suelo nacional. Surge, entonces, la compleja interrogante sobre qué debemos celebrar, si la fundación de la primera obra salesiana o la llegada del primer salesiano a Chile.

Aunque muchos lo desconozcan, existió un sacerdote salesiano que estuvo en Chile un año antes que el afamado grupo fundador. Se trata del P. Domingo Milanesio Mariano, nacido en Italia, específicamente en Settimo Torinese, un 18 de agosto de 1843.

Cuando entra a la Congregación Salesiana, Domingo Milanesio contaba con 23 años, una edad mayor para entrar a un seminario, en aquel entonces. Partió a las misiones en la tercera expedición misionera, en 1873, con 30 años de edad.

Rápidamente fue conocido por su gran capacidad para recorrer grandes extensiones de la Patagonia Argentina y soportar el frío, el hambre y la sed. Fue un sacerdote muy apreciado por el pueblo mapuche del lado argentino, de quienes aprendió su idioma. Fraguó una gran cercanía y lealtad con ellos, razón por la cual le llamaron el Patiru Domingo. Fue, además, gran defensor de este pueblo y para evitar el derramamiento de sangre medió entre el general Roca, que por esos años estaba tomando posesión de toda la Patagonia oriental a nombre del gobierno argentino, y el Cacique Namuncurá, representante del pueblo Mapuche, que eran los habitantes originarios de esas tierras. Es en esas circunstancias que el P. Milanesio bautiza al futuro beato mapuche Ceferino Namuncurá. Entre todos esos sucesos que le tocó vivir al P. Milanesio, ¿Cómo es que vino a Chile? Y estando en nuestro país ¿Qué fue lo que hizo?.

En el libro sobre la Historia de los Salesianos en Chile, publicado en 1987 por el P. Simón Kuzmanic (QEPD) que, paradójicamente, lo realiza como una de las tantas iniciativas para celebrar el centenario de la fundación de la primera obra en Chile, señala varios detalles sobre la estadía del P. Milanesio en nuestro país.

Los datos que sabemos de su estadía son a través de una carta que envía el propio P. Milanesio al P. Lazzero, miembro del Consejo General, que por esos años estaba en Turín. La data del documento es del 16 de marzo de 1886, un año antes de la primera fundación en Concepción. En esa carta señala, sin precisar más detalles, que ha tenido que pasar a Chile en dos ocasiones a través de dos pasos distintos. En esas estadías visitó el pueblo de Antuco y la ciudades de Los Ángeles y de Chillán.

La última instancia en visitar fue la ciudad de Concepción. Señala, además, que fue alojado en la casa de la Hermanas de la Providencia, quienes lo ayudaron generosamente con varias cosas para la Misión. Ellas conocían muy bien la obra salesiana y a Don Bosco gracias a un libro que circulaba en Chile en ambientes eclesiásticos llamado “Don Bosco y su obra”, escrito por el futuro cardenal y Arzobispo de Sevilla, Mons. Marcelo Spínola. Este libro fue a parar a manos del Presidente de Chile, Domingo Santa María, de clara tendencia anti-clerical, pero que quedó admirado por el trabajo social de los Salesianos con los jóvenes más pobres.

El clero de la Diócesis de Concepción también recibió el libro con mucho entusiasmo, sobre todo por el Vicario Capitular, Domingo Benigno Cruz y su secretario, Espiridión Herrera. Ambos sabían mucho de la misión salesiana por medio del Boletín Salesiano. Benigno Cruz ofreció un terreno a los salesianos. El P. Milanesio describe en su carta que el Vicario, junto a su Notario Eclesiástico, le muestra una cuadra de 130 metros cuadrados, con la posibilidad de comprar un edificio contiguo; en ese terreno se estaba construyendo un edificio de 60 metros para instalar una escuela profesional, apenas lleguen los salesianos.

El secretario del Vicario, leyendo en el Boletín Salesiano “Los inicios del Oratorio”, reunió varios niños pobres y comenzó a usar el método de don Bosco fundando un pequeña misión al estilo salesiano. Este oratorio lo financiaba con su propio dinero, pero las diferentes obligaciones de la secretaría le impedían acompañar adecuadamente esa iniciativa, por lo tanto, quería donar todo el lugar a los salesianos cuando llegasen. También el Vicario Capitular le ofreció al P. Milanesio las parroquias de Traiguén y Victoria.

Como vemos, la venida del P. Domingo Milanesio a Chile pudo haber influido de manera contundente para que los salesianos llegasen primero a Concepción y no a Punta Arenas, que era la prioridad para Don Bosco. Recordemos que Mons. José Fagnano llevaba esperando varios años para instalar la sede de la Prefectura Apostólica en esa ciudad, de la cual se tenía una escasa información, pues ninguno de sus salesianos había llegado a ese rincón tan austral del mundo.

Estamos en lo correcto al celebrar en 2017 los 130 años de la fundación de la primera casa salesiana en Chile, sin embargo, para respetar la memoria y la figura del P. Domingo Milanesio, podríamos decir con toda propiedad que este año estamos celebrando los 131 años de la llegada del primer salesiano a nuestra tierras.

Por P. Sebastián Muñoz Olmos, sdb

Hay 2 Comentarios

  1. Publicado por Patricio Llanos araya

    Qué interesante historia, seguiré con entusiasmo los siguientes capítulos porque yo en realidad pensaba que habían llegado primero a Punta Arenas.

  2. Publicado por Héctor Audicio Silva

    La llegada de monseñor Fagnano , el padre Ferrero ,el seminarista Fortunato Griffa , y el hermano José Audisio ( quien sería mi abuelo) ; llegan a Punta Arenas el 21 de julio de 1887

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