Fagnano: 100 años del “Capitán Bueno”

monseñor a caballo (gentileza museo)

Magallanes es la región más extensa de Chile y la más austral de América. Cuenta con unos 165 mil habitantes y está compuesta por cuatro provincias: Antártica Chilena, Magallanes, Tierra del Fuego y Última Esperanza.

Punta Arenas, la capital regional, es la ciudad más poblada y cosmopolita de la Patagonia chilena. Según el último censo realizado en 2012, cuenta con  más de 125 mil habitantes.

A pesar de contar con un clima frío y estepárico, es una zona próspera y se sitúa como la cuarta comuna del país con mejor calidad de vida.

Éstas son hoy, las tierras inhóspitas, de barbarie y degradación a las que llegó el temerario sacerdote misionero salesiano, José Fagnano, hace más de cien años atrás.

Primera expedición salesiana a América
De manera inesperada, a los 31 años, Fagnano se transformó en misionero. Integró la primera expedición que desembarcó en América del Sur, a cargo de Mons. Juan Cagliero, enviados por el propio fundador de la Congregación Salesiana, San Juan Bosco.

Fagnano desembarcó en Argentina en 1875 y un año más tarde, en San Nicolás de los Arroyos, Provincia de Buenos Aires. Fue nombrado director de la primera institución salesiana en suelo americano, en donde también fue carpintero y mecánico.

En 1880 fue enviado a la Patagonia y Tierra del Fuego a hacer realidad un sueño misterioso de Don Bosco, quien, confiando en su dedicación con la causa, le encomendó la primera casa salesiana en estas inexploradas tierras.

En 1883 la Santa Sede lo nombró Prefecto Apostólico de la Patagonia Meriodional, Tierra del Fuego y Malvinas, con el título de Monseñor.

Incansable aventura al fin del mundo
En pleno invierno, en julio de 1887, Mons. Fagnano, junto a los sacerdotes salesianos Antonio Ferrero, Fortunato Griffa y el coadjutor José Audisio, arribó en el vapor “Theben” a Punta Arenas, entonces un poblado de unos escasos mil habitantes.

El intrépido misionero, de personalidad decidida y emprendedora, demostró sus habilidades empresariales: Construyó una Iglesia, el Liceo Salesiano San José, el Instituto Don Bosco, el Liceo María Auxiliadora, el Instituto Sagrada Familia, un importante observatorio meteorológico y, además, organizó una banda de músicos.

Con la ayuda del arquitecto P. Juan Bernabé, fue el primero en fabricar ladrillos con una mezcla de materiales locales. Pese a contar con augurios de fracaso, consiguió excelentes resultados, logrando darle otra cara a la ciudad, tanto que, la actual Catedral de Punta Arenas, apoya en ellos sus cimientos.

El Capitán Bueno
En 1892 Mons. Fagnano se aventuró en recorrer Tierra del Fuego y las islas de los canales, asentando los centros de misión “San Rafael” y “El Buen Pastor”, en Isla Dawson; “La Candelaria”, en Río Grande, y la “Misión del Lago Fagnano”, entre otras.

Organizó a las comunidades indígenas de la zona (selk’nam u onas, yaganes o yámanas, aonikenk o tehuelches y kaweskar o alacalufes), a descendientes de esclavos africanos e inmigrantes europeos, en su mayoría anticlericales, por lo que también ganó hostilidad política y de las clases acomodadas.

Por su infatigable misión evangelizadora, civilizadora y protectora hacia los indígenas, estos mismos llamaron al atrevido salesiano, como el “Capitán Bueno”.

Las tierras, entonces inhóspitas, de Tierra del Fuego, fueron escenario de sus aventuras, de sus desvelos, de sus deudas, de sus complejidades económicas y de su incansable lucha por salvar de la extinción a los pueblos originarios, de educarlos y de mostrarles el rostro de Dios.

Más que un legado
Desgastado y enfermo, Mons. Fagnano viajó a Santiago a reponer fuerzas, sin embargo, quien tantas veces burló la muerte, la noche del 18 de septiembre de 1916, en una modesta habitación salesiana de la Gratitud Nacional, abandonó este mundo para hacerse en los brazos del Señor.

A petición de los ciudadanos de Punta Arenas fue sepultado en la catedral de la ciudad, la que él mismo había construido, junto a la Plaza de Armas en la que se encuentra la escultura del “Indio Patagón”, en homenaje a los aborígenes de la zona.

Mons. José Fagnano es el salesiano más recordado y destacado de Chile. Cada espacio de la Patagonia y especialmente de Punta Arenas -tierra que Don Bosco visualizó en sueños- rememora su obra: Un lago, una calle, un observatorio y un colegio en Puerto Natales. El legado del “Capitán Bueno”, sigue vivo.

En recuerdo al “Capitán Bueno”
En agosto, en el marco de la Semana Salesiana, se dio inicio en Punta Arenas a las actividades de conmemoración del centenario del fallecimiento de Mons. Fagnano.

Por este especial motivo llegó hasta la zona el P. Francesco Cereda, Vicario del Rector Mayor de la Congregación Salesiana, quien acompañó al Provincial en Chile, P. Alberto Lorenzelli, y a los directores salesianos, en un recorrido por las obras de la misión en tierras australes.

P. Cereda, P. Lorenzelli y los directores salesianos, se reunieron con el Obispo de Punta Arenas, Mons. Bernardo Bastres, uno de los principales propulsores del realzamiento de la figura del “Capitán Bueno”.

También visitaron la Catedral de Punta Arenas, en donde se encuentra la tumba de Mons. Fagnano, el Museo Salesiano Maggiorino Borgatello, la comunidad de las hermanas Hijas de María Auxiliadora, además de los colegios Salesianos de Punta Arenas y Puerto Natales.

Para hacer este reconocimiento público, la comunidad salesiana desfiló por el centro de reunión y de confluencia de la ciudad, la Plaza de Armas de Punta Arenas.

Las celebraciones se llevarán a cabo durante todo lo que resta del año y concluirán en marzo de 2017, con la visita del Rector Mayor, P. Ángel Fernández.

Hay 1 Comentario

  1. Publicado por Carlos Freile

    Allá por 1970, estudiaba yo en Chile, tuve ocasión de leer cartas de Mons. Fagnano en defensa de los indios asesinados por intereses económicos y políticos, así como fotos de esos crímenes. Si no recuerdo mal, esos documentos se hallaban en el Archivo de la Universidad de Chile, en Santiago. ¿Se han publicado? ¿Se puede acceder a ellos?

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