Editorial 190

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Querida Familia Salesiana:

Estamos llegando al final del año. Ha pasado rápido el tiempo y eso indica que la gracia de Dios ha sido generosa con nosotros, pues nos ha dado la oportunidad de amarlo, conocerlo y  entirlo en todo lo vivido.

En septiembre hemos celebrado la ordenación sacerdotal de Marco Vásquez, en la ciudad de Talca. Es Dios quien nos regala -y a los jóvenes- un nuevo sacerdote para su mayor gloria y para seguir prodigando a todos su amor y misericordia. Auguramos al novel sacerdote un camino lleno de fidelidad y plenitud vocacional.

Junto con la Iglesia hemos centrado nuestra reflexión en la misericordia de Dios, rasgo fundamental de nuestro Creador y eje transversal de la misión de toda la Iglesia. Asimismo, nos hemos hecho cercanos a los jóvenes y sus deseos de felicidad, plenitud e inquietud por el discipulado de Jesucristo al acompañarlos en la gran peregrinación a Los Andes, donde queda de manifiesto, sobre todo pronóstico y análisis, que la misericordia de Dios es algo real y evidente. En la misma línea, nuestra Universidad Salesiana Cardenal Silva Henríquez se ha abierto a los centros penitenciarios con una propuesta educativa y de reinserción.

Los salesianos en Chile estamos avanzando en nuestro proyecto de resignificación y redimensionamiento de nuestras presencias a lo largo del país. Este año y el próximo, hemos continuado dando pasos hacia la gratuidad en nuestros colegios, para que la calidad en la educación y en la propuesta educativopastoral que entregamos en nuestras casas llegue a todas las familias, especialmente a las más pobres y necesitadas. No es un camino fácil, pues hay que saber combinar una serie de exigencias y de criterios para no dañar el proyecto ni dar pasos irresponsables que anulen nuestra identidad y opciones carismáticas.

Recibimos la visita del vicario del Rector Mayor, P. Francesco Cereda, quien ha venido a  ncontrarse con los hermanos salesianos y ha llegado hasta Punta Arenas para celebrar con nosotros el centenario de la muerte de Mons. José Fagnano y conocer nuestras inquietudes y proyectos como Congregación. Las orientaciones y reflexiones compartidas por él han sido de mucha iluminación y animación para ser fieles a las orientaciones de la Congregación y del mismo Rector Mayor. Auguro, desde ya, a todos una muy buena conclusión del año. Es arduo el trabajo en estas, fechas, en todo sentido y en todos los frentes, pero con la confianza puesta en Dios y el trabajo responsable, estamos seguros que lograremos dar respuestas adecuadas a las exigencias y necesidades de nuestra labor educativa y pastoral.

Les abrazo y bendigo de corazón,
P. Alberto Lorenzelli Rossi, Inspector

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