Diabetes una Epidemia que no cesa

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Una enfermedad crónica no transmisible que, cual pandemia viral, aumenta su presencia en la población. Por lo menos así indican las cifras de la Federación Internacional de la Diabetes (IFD), que estimó que en 2017 unos 425 millones de personas en el mundo padecían esta enfermedad. Una triste sorpresa, ya que según un informe presentado por la misma organización en 2006, se proyectaba que solo 380 millones la tendrían en 2025.

Problema de salud pública del cual Chile no es ajeno. Según la Encuesta Nacional de Salud, se sospechaba que un 12,3% de la población tenía diabetes en 2016, siendo la causa de 4.000 muertes ese año.

Trabajos que tienden al sedentarismo, alimentación cada vez más rápida y menos nutritiva, además de la masificación del uso de pantallas que copan el tiempo libre de muchos, parecen ser los factores que han gestado un escenario propicio para su desarrollo. Debido a esto, cada vez son más los investigadores en el mundo que trabajan en tratamientos más exitosos, mientras que otros la observan para detectar cómo prevenir su aparición.

Estilo de vida en la mira

La diabetes Mellitus aparece cuando el organismo tiene niveles elevados de glucosa, lo que puede deberse principalmente a dos razones: porque el páncreas produce muy poca o nula cantidad de insulina, hormona que permite que la glucosa ingrese a la célula para ser aprovechada como energía, o porque el cuerpo no ocupa la insulina de manera eficiente.

El primer caso se asocia a la diabetes tipo 1, enfermedad que aparece generalmente en la infancia. Se cree que se gesta por susceptibilidad genética y su tratamiento se basa principalmente en un control de la dieta en base a la actividad física, del cual surge el régimen de insulina sintética a inyectar. Una patología con baja incidencia en Chile, pero que marca el día a día de quienes la padecen.

Por otro lado, con una tasa de 90% de los casos detectados, está la más frecuente, que paradójicamente tiene mayores probabilidades de ser prevenida: la diabetes tipo 2. Relacionada con un ineficiente uso de la insulina, se asocia principalmente al estilo de vida poco saludable.

Aquí el sedentarismo y el consumo indiscriminado de carbohidratos, que se convierten en glucosa en la sangre, son los factores de riesgo principales. Modos de vida que son parte de los citadinos modernos.

Investigación en Chile

En nuestro país, diversos científicos han estudiado esta patología, entre los que destacan dos premios nacionales de Medicina. Uno de ellos es Manuel García de los Ríos, uno de los primeros diabetólogos chilenos y cofundador de la Unidad de Diabetes del Hospital San Juan de Dios en los 50, y el otro es Jorge Verdaguer, oftalmólogo que impulsó los exámenes para detectar retinopatía diabética en los 80, lo que disminuyó la ceguera producto de esta enfermedad.

En la actualidad, en nuestro país aún se desarrollan estudios para revertir la evolución de la diabetes. Uno de ellos es la colaboración internacional donde participó el Instituto de Neurociencia Biomédica (BNI), la que fue portada de la prestigiosa revista científica Nature Cell Biology. Esta muestra un potencial camino para abordar esta y otras enfermedades metabólicas: la proteína IRE1.

La interacción de esta proteína con la mitocondria y el retículo endoplasmático potencia el metabolismo y la producción de energía, descubriendo en esta investigación que ante la ausencia de esta proteína se altera la producción de energía a nivel celular. Un importante hallazgo, ya que podría revelar un nuevo foco de tratamiento molecular para las desregulaciones metabólicas asociadas a la obesidad y la diabetes.

Las claves de la prevención ¿Cómo metaboliza el cuerpo los carbohidratos? Es una de las preguntas fundamentales cuando se trata de diabetes tipo 2. Para esto, es importante comprender que el cuerpo los necesita, ya que se transforman en glucosa, que es una fuente de energía para las células. Pero cuando hay un desbalance en el consumo de diferentes tipos de carbohidratos, el proceso se dificulta.

“El problema de consumir carbohidratos simples en mayor proporción, como el azúcar de mesa, está en que se absorben más rápido y elevan la glucosa en la sangre. Además, cuando son distribuidos y llega a la célula muscular para ser utilizada, el músculo no los ocupa”, señala el académico y nutricionista de la Pontificia Universidad Católica, Mauricio Ríos.

Ríos señala que una alimentación alta en carbohidratos complejos, como la avena, que se digieren más lentos en el organismo, más el ejercicio, que aumenta la captación de glucosa a nivel muscular, son los pilares claves no solo para la prevención, sino también para su tratamiento. Tal es su efecto, que según este experto podrían impactar aun más que los fármacos, incluso cuando hay predisposición genética.

“El factor genético es un factor potente, pero puede no desarrollarse si no tengo factores ambientales asociados. Es decir, si mis abuelos o mis padres tienen diabetes, probablemente yo pueda tener diabetes. Pero si yo me protejo antes, es decir, si me alimento de una forma adecuada y hago ejercicio, puede que ese gen nunca se exprese”, finaliza el Dr. Ríos.

Tal vez pensamos que el rápido ritmo de vida actual no nos permite planificar nuestras actividades para lograr cambios de hábito, pero si obtenemos con tiempo productos más nutritivos para cocinar, como frutas y verduras, y sumamos rutinas de ejercicios a nuestra semana, no solo lograremos prevenir la diabetes, sino que obtendremos una mejor calidad de vida en el largo plazo.

Por Lorena Jiménez Ubeda, periodista

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