Alto Hospicio:Una casa salesiana abierta a la comunidad

Uno de los focos de mayor preponderancia en el trabajo social de la Congregación Salesiana en Chile está puesto en Alto Hospicio, comuna que registra, a nivel país, varios de los mayores índices de vulnerabilidad.

Allí la obra salesiana se hace concreta a través del colegio Santo Domingo Savio, que, luego de ser una escuela básica, se ha transformado en un colegio polivalente con enseñanza media científico humanista y técnico profesional.

Así también la parroquia salesiana Nuestra Señora de la Paz, conducida por el párroco, P. Juan Pablo Lyon, que desarrolla su servicio en cuatro comunidades eclesiales de base -además de la sede parroquial-, en varios de los sectores más pobres de la comuna.

Todo lo anterior se está potenciado con una serie de iniciativas de expansión y diversificación de los servicios educativos, pastorales y sacramentales a campos de evangelización y promoción humana y social, como explica el P. Lyon.

En esta tarea está jugando un rol clave la Oficina de Planificación y Desarrollo de la Congregación en Chile (OPD), con sede en Casa Inspectorial en Santiago, a cargo de Enrico Marinucci, miembro de la ONG italiana salesiana “Voluntariado Internacional para el Desarrollo” (VIS).

Fruto del trabajo en sinergia de la obra en alto Hospicio con la OPD, se está dando vida y potenciando una serie de proyectos como la casa juvenil “Don Bosco”, con sede en dependencias de la parroquia.

“Funciona desde 2015 y se fortaleció en 2016 gracias a un proyecto financiado con fondos de Misiones Salesianas que  permitió equipar la casa y expandir el oratorio festivo en zonas muy marginadas y vulnerables de la ciudad, en la capilla San  Lorenzo y en un campamento ubicado en el sector El Boro, instancias en las que también participan los grupos de pastoral  juvenil de los colegios salesianos de Iquique y Alto Hospicio”, explica el encargado de la OPD.

Gracias al mismo proyecto -cuenta Enrico- se efectuaron cuatro retiros formativos para jóvenes líderes de la Casa, alrededor  de 60; se implementaron ambientes con muebles y equipos y se adquirió material y alimentación para los tres oratorios  festivos.

Recreación y educación con valores La clave de esta nueva etapa que vive la obra de Hospicio es su apertura a niños, jóvenes y adultos de toda la ciudad, con iniciativas no solo para alumnos del colegio y los integrantes de la parroquia.

Marca un hito el proyecto deportivo anual financiado por el Ministerio del Deporte del Gobierno de Austria dirigido a 500 niños y jóvenes, iniciativa gestionado por la OPD.

Se llevará a cabo hasta julio de este año con el objetivo principal de alejar a los niños y jóvenes de las calles, de la droga y  del alcohol, potenciando la realización de talleres deportivos como Fútbol, Vóleibol, Básquetbol, Zumba y Entrenamiento  Funcional.

Esta iniciativa no solo tiene un fin recreativo, sino que también formativo y valórico, explica Enrico.

“Los jóvenes necesitan un ambiente que los acoja, que les brinde espacio para expresarse, desarrollar sus capacidades y educarse. Muchos no tienen la posibilidad de tener familias que les acompañen, entonces ahí la iglesia, la Congregación y la  parroquia son un factor fundamental”.

Los monitores de los talleres fueron seleccionados minuciosamente para asegurar la identidad salesiana y la tarea de educar y transmitir valores tan importantes como el espíritu en equipo, la fraternidad, el respeto por los demás, el compromiso y la puntualidad.

No solo comprar, construir y equipar Este proyecto multidimensional no solo se concreta a través de la implementación de  los talleres deportivos, sino también a través de otras acciones como la participación del equipo de fútbol del colegio  salesiano de Alto Hospicio en el Nacional de Fútbol Salesiano desarrollado en Santiago.

Agustín Toro, encargado de la ejecución de estos talleres, señala: “Fue una experiencia super bonita para los niños. Fueron a Santiago, viajaron en avión, se alojaron en casas de apoderados del Patrocinio San José, en donde compartieron la  experiencia con otros niños”.

“Era un sueño para nosotros, algo que veíamos muy lejano y complicado por las distancias y los costos. Este proyecto llegó como caído del cielo, los chicos estaban muy contentos”, agregó.

También se materializa a través de un campeonato de futbolito entre diez equipos de la ciudad; una gala deportiva que se  realizó en diciembre, junto con mini olimpiadas adaptadas para niños, que contemplará al menos unas once disciplinas  atléticas.

“Me llena de satisfacción saber que el trabajo que hace la Congregación, la OPD y uno mismo, tiene sentido. Yo digo: ‘Vaya a la cancha y vea la sonrisa del niño, ahí está la finalidad, eso es lo que se logró con el trabajo que usted hizo’”, comenta  Agustín.

Para concluir, Enrico Marunicci señala que “no se trata solo de comprar, construir y equipar, sino también de buscar la  formación de personas, tener un impacto en el territorio, tener una conexión con el medio, abrirse a la comunidad y a los  varios actores locales”.

Por Comunicaciones Salesianos Chile

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